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Meditación del día 7 de agosto

por Pbro. Luis A. Zazano
La transfiguración de Jesús

Evangelio según san Mateo 14, 13-21

Al enterarse de eso, Jesús se alejó en una barca a un lugar desierto para estar a solas. Apenas lo supo la gente, dejó las ciudades y lo siguió a pie.
Cuando desembarcó, Jesús vio una gran muchedumbre y, compadeciéndose de ella, curó a los enfermos.
Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: “Este es un lugar desierto y ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos”.
Pero Jesús les dijo: “No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos”.
Ellos respondieron: “Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados”.
“Tráiganmelos aquí”, les dijo.
Y después de ordenar a la multitud que se sentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a sus discípulos, y ellos los distribuyeron entre la multitud.
Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron doce canastas.
Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

Solo Dios puede saciar

1) Jesús se alejó: Es bueno que en tu vida tomes distancia de lo constante y cotidiano. Para un poco y deja de seguir como máquina con tu vida. Los nadadores deben sacar de vez en cuando la cabeza para tomar aire y respirar y también para ver por qué dirección van. Toma tu tiempo en la semana o en el día para mirar por dónde va tu vida y respirar y ver por dónde estás caminando. La soledad es buena para que se abran tus ojos y puedas ver lo que estás haciendo por vos ante lo cotidiano, no sea que todo el tiempo estés haciendo por los demás olvidándote de ti. Toma tu tiempo para que el tiempo te dé lugar a ti.

2) La muchedumbre: El tumulto de cosas siempre nos persigue y hasta nos exige, pero es necesario saber marcar los límites. Es algo que a vos y a mí nos cuesta porque siempre malentendemos la compasión. Mira qué interesante en la lectura: “Jesús se aleja”. Toma su tiempo y de allí vuelve a los suyos. Para actuar con compasión es necesario que antes te compadezcas con vos, Jesús enseña la diferencia entre elegir y necesitar. El que elige, elige desde su libertad y desde su identidad; mientras quien necesita se esclaviza ante esa otra persona y hasta es capaz de entregarle su libertad. Elegir es ser libre, es tener el poder, el control de tu vida. Confiar. Es sentirte capaz, es no dejar que el miedo te paralice. Necesitar, en cambio, es estar atrapado, es estar controlado y no confiar en uno, no eliges al otro. Estás con él porque no te sientes capaz de estar sin él o sin ella.

3) Levantando los ojos al cielo: Me encanta ver en este pasaje que Jesús nos recuerda que estamos llamados a saciar desde lo espiritual y también desde lo material, en ese orden, una cosa unida a otra. Hoy hay mucha necesidad espiritual y que tanta gente vuelva a levantar los ojos al cielo. Recordemos que es el trabajo lo que dignifica a la persona, y la hace recordar que aporta a la vida de otros y a la obra creadora de Dios. Hoy en especial pidamos por los que no tienen trabajo y los que no llegan con su dinero a fin de mes. Algo bueno está por venir.


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1 comentario

Graciela isabel Barrionuevo August 7, 2023 - 2:24 pm

Gloria a tí Señor Jesús 🙏🌹

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