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Meditación del día 16 de septiembre

por Pbro. Luis A. Zazano
0916-Lucas 6,43-49-FB

Evangelio según san Lucas 6, 43-49

Jesús decía a sus discipulos:
«No hay árbol bueno que dé frutos malos, ni árbol malo que dé frutos buenos:
cada árbol se reconoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos ni se cosechan uvas de las zarzas.
El hombre bueno saca el bien del tesoro de bondad que tiene en su corazón. El malo saca el mal de su maldad, porque de la abundancia del corazón habla la boca.
¿Por qué ustedes me llaman: ‘Señor, Señor’, y no hacen lo que les digo?
Yo les diré a quién se parece todo aquel que viene a mí, escucha mis palabras y las practica.
Se parece a un hombre que, queriendo construir una casa, cavó profundamente y puso los cimientos sobre la roca. Cuando vino la creciente, las aguas se precipitaron con fuerza contra esa casa, pero no pudieron derribarla, porque estaba bien construida.
En cambio, el que escucha la Palabra y no la pone en práctica, se parece a un hombre que construyó su casa sobre tierra, sin cimientos. Cuando las aguas se precipitaron contra ella, en seguida se derrumbó, y el desastre que sobrevino a esa casa fue grande.»

Ser roca firme

1) Los frutos: En la vida hacemos cosas por sistemas de creencias, el famoso “porque siempre se hizo así”, esto pasa en todos los ámbitos. Hay cosas que hacemos de manera automática y no tenemos el valor de preguntarnos por qué lo hacemos. Hasta yo crecí sin ver el chavo del 8, porque mi abuela decía que era un programa violento y que el cura de la parroquia había dicho que no era cristiano. Entonces como mi abuela obedecía todo lo que el cura decía entonces no se podía ver el chavo del 8 en la casa de mi abuela. Cómo será que yo pensaba que ver ese programa era pecado. Un programa infantil, barroco, pero cuando fui creciendo empecé a cuestionar y a ver dónde estaba Dios en esto. Comprendí que al pobre Dios lo metemos en un muro de reglas y condicionamientos que asfixian ese amor que vino a dar, para encerrarlo en un actuar tuyo y mío que se define solo en si es pecado o no.  Es triste ver que tu vida se detenga en un búnker religioso en donde pase todo por leyes y doctrinas, a las que muchos llaman “sana doctrina”. No estoy en desacuerdo con la doctrina, pero no me puedo detener a ser tu juez como vos tampoco podés ser mi juez. No caigas en ver a la iglesia misma como quien te da una lista de lo que podés y de lo que no podés hacer y si te equivocas o no. Yo no soy tan sabio de la vida para decirte en todo momento lo que tenés que hacer y lo que no. Por eso el fruto de tu hacer pasa por tu unión con Dios. Como decía san Agustín: “Ama y haz lo que quieras”.

2) Bondad: Cada uno habla desde lo que tiene en el corazón. Que esto te ayude a discernir con quién compartís la vida. Fíjate en el corazón de las personas, pero fíjate en su actuar. Aprende que las personas son el efecto de lo que hay en su interior. Por tanto, no dejes que te robe la vida aquel que te engañó una primera vez. 

3) Roca: Cuida tus bases y los elementos esenciales con los que te educaron en la vida. Aprende a qué tenés que decir sí y a qué tenés que decir no. Porque hoy Dios te plantea que tu vida siempre tiene que tener bases sólidas y las bases sólidas de tu vida son aquellas cosas que te dan paz en tu interior. Algo bueno está por venir.


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1 comentario

Rafael Mendoza. September 16, 2023 - 1:00 am

Excelente…falta que nos hace. Lo esperamos.
Saludos cordiales.

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