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Camino Sacerdotal

por Pbro. Luis A. Zazano
FB Portada - Camino Sacerdotal # 3

«Encontrate con Él para soltar y soltar para reencontrarte»

En la vida sacerdotal vamos viviendo procesos. Son los procesos internos, donde está la lucha de tu humanidad con la lucha de tu trabajo pastoral y las exigencias que esto implica. Veamos cómo unir este proceso con el evangelio que nos habla de Zaqueo.

1. Pasa por allí: En tu caminar de vida cotidiana puede que lo cotidiano te haga olvidar lo sagrado. Tenía un profesor que siempre decía “lo sagrado es peligroso”, pues al estar constantemente en medio de ello ya deja de ser sagrado y pasa a ser cotidiano. Eso lleva a celebrar la misa un poco a las apuradas, mirar detalles de alrededor y dejar de lado lo central, ya no preparar la homilía, dejando de ser el fruto de tu oración y pasando a ser producción momentánea.

Es allí donde uno va mirando su vida en la que otra vez Jesús volverá a pasar por tu vida, porque de una u otra manera, está cerca tuyo.

2. Dificultad: En la vida sacerdotal también te tocará asumir que tendrás dificultades para encontrar a Jesús.

Una dificultad interna será la lucha con tus afectos, la soledad, el aislamiento, lo superficial que hace que pienses en lo económico y hasta pensar en tu bienestar futuro. Es la lucha interna que también hace que te pongas a pensar que fracasaste por no tener un puesto como párroco o como decano o vicario episcopal o general. Cuando tenés esa lucha interna, claro que te cuesta ver a Jesús. Incluso aparece la lucha interna de “baja estatura”, a la que refiere un estancarte en la monotonía de vida y sin poder mirar hacia arriba.

También está la dificultad externa: “la multitud”, a la que refiere también a la multitud de cosas que te tocan afrontar y asumir. El estar lleno de cosas todos los días, atención de gente, resolver problemas, pagar deudas, asumir responsabilidades, encargarte todo el tiempo de dificultades que trae cargada la gente. Más las dificultades de tu familia: tus padres que te toca atender a ti porque tus hermanos consideran que vos al no tener familia dispones de más tiempo. La dificultad de que te toca llevar adelante la enfermedad que tienes, algunas enfermedades como la diabetes o presión, que son muchas veces producto de tu dedicación pastoral sin límite.

Esas cosas pueden dificultarte el ver a Jesús.

3. Sicómoro: Es el árbol que permite que Zaqueo supere las dificultades y pueda mirar por encima de todo ello, a Jesús y se encuentre con Él. Puede ser en tu vida el sicómoro de hablar con un buen amigo, que le puedes abrir el corazón y contarle todo lo que vives. Es un sicómoro el poder irte a tu “lugar en el mundo” y poder encontrar en ese lugar, nuevamente, tu identidad y autenticidad. Puede ser el sicómoro que te lleve a ver a Jesús. El poder hacer algo por vos y para vos, sin pensar en los demás todo el tiempo. Tu sicómoro también puede ser ese encontrarte con ese grupo de sacerdotes amigos, a los cuales podes hablar sin filtro y ponerle el nombre a lo que te pasa y a lo que sentís, qué sucede en tu diócesis, movimiento o institución.

Busca tu sicómoro que te lleve a ver por encima de tus dificultades, el ver por arriba de todo y solo volver a mirar a Jesús.

4. Encuentro: Es interesante porque es Jesús quien lo mira a Él. Esto es interesante porque nosotros como sacerdotes muchas veces creemos que somos nosotros los que salimos hacia Él, pero es al revés. Es Jesús quien viene a contemplar tu vida y tu ministerio. En este proceso de tu vida hay muchas luchas constantes, pero es darte el tiempo para que Dios tenga ese tiempo de contemplarte. El encuentro, ese encuentro que sentiste al inicio de la aventura de tu vivir en este estilo de vida no es lo que te hará recordar, sino más bien es un prolongar el primer encuentro. Porque se da en una situación distinta y diferente. Es aquí donde vos te empiezas a descubrir bajo la nueva mirada de Él y en donde todo queda de lado, las dificultades y enredos. Es el momento de los dos.

5. Conversión: La conversión presbiteral es un elemento constante en nuestra vida, pero para ello hay que estar dispuesto.

Lo primero que sucede es “bajar”. La realidad de la multitud de cosas que tienes, no cambian, pero vos sí, porque ya hay un encuentro nuevo con Él. El bajar hace que ya no te detengas en las cosas que tienes que resolver, sino es volver a tu primer amor y comprender que hay cosas que podrás hacer y cosas que no podrás hacer. Las dificultades y la multitud seguirán, pero vos tenés que volver a tu casa, a tu intimidad, porque Dios quiere volver a hablar con vos.

El proceso de cambio viene después de un encuentro. No es por puro voluntarismo, ni por normas rígidas que lo único que hacen es que te escondas detrás de una sotana o de un cleriman o detrás de unas alpargatas o detrás de una ideología eclesiástica. Eso no es volver a Jesús, el volver a Jesús y sentarte a compartir con Él, es mirarte hoy vos con todo lo que te toca y te tocó, pero pensando también en qué te dispones a dejar, a soltar, para volver a Él. Lo más difícil en la vida es soltar: soltar afectos, elementos materiales, cargos y puestos, etc. Fíjate qué es lo que te quieres disponer a dejar para estar más junto a Él, pero es entendible que no se puede de un día para el otro. Esto es paso a paso, porque somos humanos, pero si no hay un encuentro antes con Él, es difícil lograrlo. Encontrate con Él para soltar y soltar para reencontrarte.

6. Misión: Es el proceso que vos y yo hacemos cuando pasamos de la miseria a la misericordia. Es cuando dejas lo que te ata en tu vida sacerdotal para seguirlo con creatividad y ánimo. Si tu vida pastoral está en la monotonía y en el desgano es posible que te hayas quemado: es el “Síndrome de Burnout” (cabeza quemada), la que capaz que te haya atado a una vida sin encuentro y por ende sin misión.

Los sacerdotes, claro que vivimos una vida que capaz que estamos detrás de una mesa recaudando impuestos, solamente cobrando y dando. No necesariamente dinero, pero sí una vida monótona y sedentaria en la que solo nos permite mirar al otro como un desconocido que viene a vos para cumplir. Personas que vienen a vos solo para dar de lo suyo a aquel que es el intermediario y cobrador.

Zaqueo pasa de ser un intermediario de normas e impuestos a ser un intermediario de gracia y misericordia porque Él mismo lo vivió.

Hoy vos hermano consagrado estás llamado a dejar esa mesa y silla de cobro, para ser el intermediario que sale a buscar y sanar. A mostrar que a pesar de que fuiste señalado por los demás, hoy mostrá que fuiste mirado. La gente señala, pero Dios mira; la gente te condena por tus acciones, pero Dios te perdona. Hasta tus hermanos clérigos pueden rotularte, pero Dios viene a consolarte. Lucha por volver a verlo y desde ese verlo, lograrás volver a sanar.

Reza por nosotros los sacerdotes, para ser intermediarios de gracias y no de meros cumplimientos.

Algo bueno está por venir.


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5 comentarios

Susana January 4, 2024 - 12:12 pm

Buenísimo!! Sincero, frontal, escribe desde el alma!! Bendiciones!!

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Isabella Orella a January 4, 2024 - 2:21 pm

Una disertación llena de profundidad y aplica también para los laicos de “a pie”. Saludos Cordiales, Isabella Orellana-Locutora Católica.

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Emilce January 4, 2024 - 3:37 pm

Gracias Padre por tu tiempo diario,tu esfuerzo al servicio de Jesús y su Iglesia!Cada vez que siento perder el foco,miro a Jesús que va al desierto a orar,tomo distancia y renuevo las fuerzas!!

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Mónica Arrigo January 5, 2024 - 6:11 am

Feliz y bendecido año del Señor padre Luis! Qué profundo pensamiento el de la vida de un sacerdote, visto desde adentro. Rezo por los sacerdotes y las vocaciones, veo el trabajo diario que realizan, pero nunca pensé en detenimiento por todos los avatares diarios!
Gracias por sus palabras de aliento diarias. Hoy hubo un clic frente a la realidad que viven.
Que Niestra Santa Madre lo guie siempre

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María Fernanda Falcón.- January 7, 2024 - 10:05 pm

Desde Uruguay comparto tu reflexión, Luis, y agradezco tu sinceridad…en otra oportunidad has manifestado tus sentimientos y a nosotros los laicos nos sirve para conocerte y conocer el sin fin de sentimientos que viven diariamente los consagrados al cumplir con su ministerio…
Comparto con otras personas que también valoran tu sinceridad, Oramos por todos!!
Aprovecho a agradecer los correos diarios que recibo como todo lo que me mandan diariamente a través de Telegram, y que comparto; gracias, gracias

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