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Meditación del día 31 de enero

por Pbro. Luis A. Zazano
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Evangelio según san Marcos 6, 1-6

Jesús salió de allí y se dirigió a su pueblo, seguido de sus discípulos.
Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba estaba asombrada y decía: “¿De dónde saca todo esto? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos?
¿No es acaso el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no viven aquí entre nosotros?”. Y Jesús era para ellos un motivo de tropiezo.
Por eso les dijo: “Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa”.
Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de curar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos.
Y él se asombraba de su falta de fe. Jesús recorría las poblaciones de los alrededores, enseñando a la gente.

La sabiduría viene de Dios

1) A su pueblo: Ante los éxitos o fracasos que te pone la vida, siempre date el tiempo para volver. Porque ese éxito puede hacerte olvidar tu raíz y creerte que sos alguien que no lo sos. Lo mismo pasa cuando fracasas, empiezas a creer que tu vida no tiene sentido y empiezas a girar y creer que todo es un fracaso. Jesús después de como le fue con la multitud vuelve a su casa, a su gente y a su esencia. Si venís fracasando con muchas cosas volvé a tu origen, y hasta júntate con gente que te conoce desde chico o desde chica. Si te está yendo bien en la vida también te invito a lo mismo. Recuerdo a don Bosco, que cuando parecía que había fracasado con todo lo que hizo, su director espiritual le pidió que vuelva a su casa , y el compartir con su mamá le devolvió las fuerzas para seguir. La sopa que le hacía su madre le hizo entender que la calidez humana y la familiaridad levantan hasta a un muerto. Y volvió, y lo hizo con una fuerza increíble.

2) Con sus discípulos: Mira, cuando una persona es feliz con quien está y es feliz con lo que hace esa persona termina siendo una persona sana y tiene mucho potencial en su vida. Pero si te relacionas con un vínculo que todo el tiempo te hace sufrir o trabajas en un lugar que la pasas mal todo el tiempo, te terminarás enfermando y destruyendo. Recordá que en tu vida hay dos pilares y que si ves a Jesús en lo cotidiano es como que se aparecen bien estos dos pilares: el amor y el trabajo. Cuando falla uno nos podemos apoyar en el otro, pero el amor y el trabajo son los dos elementos claves de tu vida para vivir sanamente. Es por ello que trata de cuidar mucho estas dos cosas porque, si falla una, vas a apoyarte en la otra. 

3) Falta de fe: Es importante que alimentes tu fe y tu momento de oración. Porque cuando la gente te da la espalda o cuando simplemente no sabes cómo seguir con tu vida, la fe es lo que puede levantarte y animarte nuevamente. Es importante que tengas tu espacio y tu tiempo de oración y es ello lo que te permitirá crecer en la fe. Cuida nuevamente los dos pilares, tu amor y tu trabajo, los dos elementos te ayudan a salir siempre, junto con Dios, por supuesto. Algo bueno está por venir.


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