Evangelio según san Marcos 1, 14-20
Después que Juan fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea. Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo:
“El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia”.
Mientras iba por la orilla del mar de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que echaban las redes en el agua, porque eran pescadores.
Jesús les dijo: “Síganme, y yo los haré pescadores de hombres”.
Inmediatamente, ellos dejaron sus redes y lo siguieron.
Y avanzando un poco, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban también en su barca arreglando las redes. En seguida los llamó,
y ellos, dejando en la barca a su padre Zebedeo con los jornaleros, lo siguieron.
Empieza el tiempo ordinario
1) Arrestado: Cuando uno vive situaciones difíciles puede tener la actitud del lamento y victimización o del hacer y buscar actuar. Es la actitud que tiene Jesús: sale y hace lo que le corresponde, no se queda en la funcion de salvador de Juan, sino que asume la función y misión que el Padre Dios le da. Hoy te propongo a que veas tu función, puede que tu vida esté girando en el encarcelamiento de la vida de alguien cercano a vos (y te creas el salvador de esa persona) y puede que estés quieto en tu vida sin recordar el para qué y el para quién estás. Hay cosas en las que no te podes quedar lamentando, salí y actúa desde tu vida y por tu vida.
2) Conviértanse y crean: Cuando uno cree cambia y cuando uno cambia cree. Esa es la vida y para esto estás en la vida. Este año 2024 pensá qué tenes que cambiar y qué cosas tenés que cambiar. Todos tenemos nuestras luchas personales y lo importante es que puedas ver dónde estás parado con tu vida y hacia dónde querés apuntar tu vida. Tenés mucho por hacer y también mucho por cambiar y las mañas siempre han de aparecer.
3) Le siguieron: El seguir a Jesús es una decisión, pero implica que tenés que dejar ciertas comodidades. No me refiero tan solo al cura o a la monja, es a todos. Porque cada vez te das cuenta que vos mismo te atas a cosas o personas y la clave es soltar para encontrar a Dios, y en Dios, tu libertad de vida. Busca a quien te llama y llama a quien te busca, porque Él está. Algo bueno está por venir.
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