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Meditación del día 10 de febrero

por Pbro. Luis A. Zazano
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Evangelio según san Marcos 8, 1- 10

En esos días, volvió a reunirse una gran multitud, y como no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
“Me da pena esta multitud, porque hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer.
Si los mando en ayunas a sus casas, van a desfallecer en el camino, y algunos han venido de lejos”.
Los discípulos le preguntaron: “¿Cómo se podría conseguir pan en este lugar desierto para darles de comer?”.
El les dijo: “¿Cuántos panes tienen ustedes?”. Ellos respondieron: “Siete”.
Entonces él ordenó a la multitud que se sentara en el suelo, después tomó los siete panes, dio gracias, los partió y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. Ellos los repartieron entre la multitud.
Tenían, además, unos cuantos pescados pequeños, y después de pronunciar la bendición sobre ellos, mandó que también los repartieran.
Comieron hasta saciarse y todavía se recogieron siete canastas con lo que había sobrado.
Eran unas cuatro mil personas. Luego Jesús los despidió.
En seguida subió a la barca con sus discípulos y fue a la región de Dalmanuta.

Me da pena

1) Pena: A Jesús le da pena dejar a la gente así. El piensa en sí y piensa en el otro. Esta es una de las características de Jesús que nosotros, los pastores, debemos siempre cuidar: pensar en la gente, en el que busca la palabra de Dios. Estar atentos a las necesidades del hermano y pensar que también el otro renuncia, sufre y lucha. Esta es una de las claves del pastorear: hacerle la vida más fácil al otro y buscar resolverle la vida.

2) Con lo que cuentan: Jesús no es que les hace todo fácil, como el solucionador de todo. Él hace que también haya un aporte. No le dejes todo el rollo a Jesús. Vos también poné de lo tuyo y dá tu aporte. Lo poco puede ser mucho. No seas como ese estudiante que pide el milagro de aprobar tal materia, pero ni siquiera se esfuerza por estudiar; o como ese hombre que le pide a Dios un trabajo, pero ni siquiera se pone a buscar; o le pide un trabajo, pero solo de gerente o jefe.

3) Sacia: Jesús sacia, llena, logra que la gente consuma y se quede tranquila. Pero es el esfuerzo de todos el que lleva a que todos se llenen. Jesús sí que sabe trabajar en equipo. Hoy no te hagas el salvador de todo, ni tampoco te victimices. No todo corre por vos, busca a Dios y trabaja siempre en equipo. Porque si piensas mucho en vos dejarás a muchos con hambre. Algo bueno está por venir.


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