Evangelio según san Mateo 5, 20-26
Jesús dijo a sus discípulos:
Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.
Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal.
Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego.
Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti,
deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso.
Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.
Tu hermano vale
1) La justicia: Es una virtud importante, tanto en lo personal como en lo social. Implica dar a cada uno lo que corresponde pero, por sobre todo, es ser justos con lo que hacemos. Hacer justicia no implica cumplir las leyes, ya que hay leyes que atentan contra la misma vida del hombre (la de la marihuana, la del aborto). Es importante tener en claro que son nuestras posturas y convicciones las que nos llevan a la justicia. Es importante saber que vos, como padre o madre de familia, debes implicarte en formar y educar a tus hijos en lo que refiere a ser justos y lo que implica cumplir reglas. Está en la familia la verdadera formación de la justicia.
2) Tu hermano: Jesús nos recuerda que cada hermano es único e irrepetible, es importante. Todos somos hijos de Dios, todo, incluso el más pecador del mundo, y es por ello que todos somos importantísimos para Dios. Dios quiere salvar cada alma. Dios quiere tenernos a todos con Él. Nadie crece pisoteando a su hermano, sino más bien se crece ayudando al hermano, acompañándolo, elevándolo, dándole y devolviéndole la dignidad que se merece.
3) El altar: Refiere a que tu santidad pasa junto al otro que es tu hermano. La búsqueda de la verdad está en hablar a Dios de tus hermanos y a tus hermanos de Dios. Porque no podés ser un gran orante en la Iglesia, pero un chismoso fuera de ella. Por favor, sé coherente con lo que crees y haces. Algo bueno está por venir.
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.