Evangelio según san Marcos 9, 2-10
Seis días después, Jesús tomó a Pedro, Santiago y Juan, y los llevó a ellos solos a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos.
Sus vestiduras se volvieron resplandecientes, tan blancas como nadie en el mundo podría blanquearlas.
Y se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.
Pedro dijo a Jesús: “Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”.
Pedro no sabía qué decir, porque estaban llenos de temor.
Entonces una nube los cubrió con su sombra, y salió de ella una voz: “Este es mi Hijo muy querido, escúchenlo”.
De pronto miraron a su alrededor y no vieron a nadie, sino a Jesús solo con ellos.
Mientras bajaban del monte, Jesús les prohibió contar lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos.
Ellos cumplieron esta orden, pero se preguntaban qué significaría “resucitar de entre los muertos”.
Transfigúrate
1) Jesús los llevó a un monte elevado: Es aquí donde vemos que aquel cristiano que desea comprometerse en la vida cristiana vivirá un proceso espiritual. Es esa gracia que te toca vivir después de la experiencia de un retiro, de una misa o de una adoración. Es la situación en donde sentís un gran gozo en la vida espiritual que incluso a algunos los impulsa a más y más. Cautela, es una experiencia hermosa. Sí, está en lo alto y te sentís bien y cómodo en ello; pero debo aclararte que es una etapa. Es en esta etapa en donde hasta te sugiero que lo escribas, porque son experiencias fuertes y lindas, pero es bueno recordarlas y tenerlas presente para que, cuando vengan esos momentos de sequía y en donde no estes en lo alto, puedas recordar que verdaderamente Jesús te llevó a lo alto.
2) Qué bien que estamos aquí: Es lo que va a decir Pedro. Sî, la experiencia con Dios es bella, pero eso desenlaza en tu vida una acción y una forma de ser. No podés llevar una vida cristiana solo por experiencias y sentimientos; por lo que me mueve o por lo que no me mueve. Es un proceso, en el cual uno madurando y formándose. A mí también me pasó que en mis inicios estaba a full con Dios, como que tenía wifi todos los días, pero con el tiempo uno va descubriendo que la vida cristiana es un proceso de madurez y no pasa solo por los sentimientos.
3) Lo vivido: Jesús nos recuerda que la Cuaresma es un tiempo que te lleva a la Pascua y te prepara para ello, para la interioridad con Dios. Lo mismo pasa en la vida. Hay tiempos duros y fuertes, pero que nos preparan para algo lindo y bello. Mira, todos pasamos momentos duros, pero Dios nos sigue recordando que su promesa sigue intacta. Él está para siempre a tu lado. ¡Vamos, que se puede! Que hay mucha fuerza y mucha garra. Algo bueno está por venir.
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