Evangelio según san Lucas 11,14-23
Jesús estaba expulsando a un demonio que era mudo. Apenas salió el demonio, el mudo empezó a hablar. La muchedumbre quedó admirada,
pero algunos de ellos decían: “Este expulsa a los demonios por el poder de Belzebul, el Príncipe de los demonios”.
Otros, para ponerlo a prueba, exigían de él un signo que viniera del cielo.
Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: “Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra.
Si Satanás lucha contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? Porque -como ustedes dicen- yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul.
Si yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces.
Pero si yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes.
Cuando un hombre fuerte y bien armado hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras,
pero si viene otro más fuerte que él y lo domina, le quita el arma en la que confiaba y reparte sus bienes.
El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.
Hablar para sanar
1) Espíritu mudo: Cuando vos te callas y no hablas aquello que te angustia, te termina dividiendo internamente. Alguna vez un sacerdote amigo me contó que cuando un sacerdote hace exorcismo, es en el momento final cuando dice su nombre. Es por ello que este infierno que vos podés estar viviendo en tu vida es porque no lo hablas y no le pones nombre a lo que te pasa y quien te afecta. Por eso, trata de sacar eso que llevas adentro y exprésalo con todas las letras. Porque si no hablas lo que te pasa y traspasa puede enfermarte la vida y alejarte de la vida.
2) Decían: Siempre habrá opinólogos de la vida, que hasta cuando haces el bien te critican. Pero aprende de Jesús que no les hace caso y más bien les demuestra con actos lo que ellos critican. La crítica siempre está alrededor nuestro y hay opinólogos que opinarán. Había un programa de TV aquí en Argentina que se llamaba “Hablemos sin saber” y podían pasar horas hablando de cosas que no sabían. Sin embargo, un especialista en segundos lo resolvía. No gastes tu tiempo opinando sin saber y aprende a ganar tiempo compartiendo con los que saben.
3) Conmigo: Aférrate a Jesús y no dejes de buscarlo. Porque podés pasar muchas cosas y por muchas cosas pero Dios creó algo sumamente importante: el tiempo. Aprende a saber esperar y comprender que todo se logra con perseverancia. No bajes los brazos porque aunque opinen de tu vida y aunque tengas miedo de hablar, Dios siempre está. Algo bueno está por venir.
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