Evangelio según san Juan 16,20-23a
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
“Les aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo.”
La mujer, cuando va a dar a luz, siente angustia porque le llegó la hora; pero cuando nace el niño, se olvida de su dolor, por la alegría que siente al ver que ha venido un hombre al mundo.
También ustedes ahora están tristes, pero yo los volveré a ver, y tendrán una alegría que nadie les podrá quitar.
Aquél día no me harán más preguntas.”
Dios es Kairos
1) Llorar: Las lágrimas refieren a la esencia de los sentimientos. Las lágrimas son la expresión de aquello que sentimos, la manifestación viva de aquello que atraviesa tu corazón, ya sea en la tristeza o también en alegría. Hoy la tristeza también puede rondar en tu corazón al sentir la ausencia de Dios. Pero también aparecen las lágrimas como expresión de tantas luchas y dolores cuando parece que Dios no está.
2) Gozo: El gozo es aquello que exalta al corazón y el producto de esa paz conseguida. No dejes la oración, nunca, porque ello te ayudará a lograr la paz y el gozo que solo Dios te puede dar y llenar. Ese gozo que da disfrutar de la presencia y la grandeza de Dios.
3) El tiempo: El paso de la tristeza al gozo uno lo puede lograr con la oración y los sacramentos, pero la clave también es el tiempo. El tiempo sana, alivia y fortalece. Es por ello que hay que aprender a no desesperar y a saber esperar. El tiempo te lleva a la verdad y Dios te lleva a la justicia. No tengas miedo, porque el tiempo también te lleva a perder el miedo. Algo bueno está por venir.
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