Evangelio según san Marcos 9, 38-40
Juan le dijo a Jesús: “Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre, y tratamos de impedírselo porque no es de los nuestros”.
Pero Jesús les dijo: “No se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí.
Y el que no está contra nosotros, está con nosotros.
La unidad entre nosotros
1) Vimos que…: Es esa situación de algunos cristianos que, en vez de creerse hermanos entre hermanos, se muestran como supervisores de otros hermanos, llegando a controlar y declarar quién tiene gracia de Dios y quién no, quién está en pecado y quién no. Recordemos que Dios obra en cada uno de manera particular. Por favor, no seas detective más bien sé una ayuda para tu hermano. La clave es la fraternidad.
2) Impedir: Cómo nos cuesta ver que Dios obra incluso en ese hermano reconocido por todos como pecador. ¡Sí! Dios obra en ese hermano también, que está condenado por la sociedad. No porque tu hermano tenga un defecto significa que no puede ser santo u obrar según Dios. Todos tenemos una manchita en este mundo, una situación que nos apremia y nos condena. Por ello hay veces que tenemos que aprender a mirar más el mensaje que quedarnos observando al mensajero. Mira la obra de tu hermano y el bien que hace en tus hermanos, y no mires su currículum para encontrarle una mancha y desacreditarlo.
3) La unidad: Hoy tenemos que trabajar más unidos que nunca y no que cada uno esté en su molino. Con esto no me refiero a nuestra relación con los hermanos evangelistas o alguna religión en particular. ¡No! Me refiero entre nosotros mismos. A veces hay un cierto fanatismo, que nos hace que busquemos hermanos cueste lo que cueste, no para llevarlos a Jesús, sino para afiliarlos a la lista de nuestro movimiento o de nuestro grupo parroquial. O la situación de desacreditarnos entre nosotros porque es de tal o cual movimiento o grupo. Hoy te invito a que hagamos una oración a Dios para mirarnos más a la cara y aceptar que, con la diferencia de cada uno, construimos una Iglesia hermosa y viva. Algo bueno está por venir.
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