Evangelio según san Juan 19, 25-27
Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena.
Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: “Mujer, aquí tienes a tu hijo”.
Luego dijo al discípulo: “Aquí tienes a tu madre”. Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.
Madre de Luján
1) Junto: A quien te acompaña en la vida no lo sueltes y a quien te acompaña en tus cruces agradécele. Porque en la vida quien te acompaña en los momentos duros y difíciles es quien verdaderamente te quiere. En María vemos el sostén de Jesús. La clave no es hablar mucho ni hacer mucho, la clave es estar. Cuántas veces te cuestionas y decís: “¿qué más puedo hacer por esta persona, padre?”, el mejor hacer al otro es estar.
2) María: En este mes de María pedí que te de la virtud de la pureza y aprender a mirar la vida con entusiasmo y sacando lo mejor de cada día. María es vida y tu vida con María también da vida. Ella es la que acompañó a Jesús y hoy te acompaña a vos. Nunca te deja solo.
3) Luján: Es la patrona de nuestra Argentina. En ella podemos ver y pedimos por nuestra patria y a ella le pedimos que nos ayude. Así como cuando se quedó en el río Luján y los gauchos comprendieron que ella quería quedarse ahí y terminó uniendo a una comunidad. Que ella hoy nos ayude a unirnos y saber generar comunidad. Que la Virgen nos ayude a ser serviciales con el negrito Manuel (el muchacho que trajo la imagen) y sepamos vivir plenamente en Jesús. Algo bueno está por venir.
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