«Sumergirnos en el Amor Trinitario»
Evangelio según san Mateo 28, 16-20
En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.
Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron.
Acercándose a ellos, Jesús les dijo:
«Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado.
Y sepan que yo estoy con ustedes todos los días, hasta el final de los tiempos».
Palabra del Señor
Transcripción de La Voz del Pastor del 26 de mayo de 2024
Estamos en la Solemnidad de la Santísima Trinidad, el Padre, el Hijo, el Espíritu Santo; la comunión Trinitaria que es modelo de toda comunidad, nos acompaña en la vida de la Iglesia, y de la humanidad.
La palabra del Señor hizo el cielo; el aliento de su boca, sus ejércitos.
Porque él lo dijo, y existió; él lo mandó y todo fue creado.
El capítulo final del Evangelio de Mateo, que acabamos de escuchar, nos muestra a Jesús en un envío misionero, le dice a sus discípulos: “Vayan, y anuncien todo lo que les he dado a conocer, y bautícenlos a todos en los distintos pueblos, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. Es decir, la misión es en nombre de la Trinidad, es en nombre del Padre misericordioso; la misericordia de Dios Padre inunda la tierra, obra en cada uno de nosotros, nos renueva y nos levanta.
Pero también, es necesario ser sumergidos en el amor de Jesucristo, que es el que ama hasta el extremo, el Hijo de Dios Padre que se encarnó de la Virgen María, que fue a la cruz para darnos salvación, y que es el modelo que nos lleva a ser hermanos, verdaderamente hijos de la misma familia.
Ahora, cuando se nos dice también que seamos bautizados en el nombre del Espíritu Santo, nos está diciendo Jesús, que seamos sumergidos en la realidad de sabiduría, de verdad, diversidad, y unidad, que es el Espíritu Santo; ser bautizados en nombre de la Trinidad, hacernos la señal de la cruz cuando vamos a salir de nuestra casa, cuando vamos a trabajar, cuando terminamos un día, es sumergirnos en el Amor Trinitario, comunitario, del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo.
Hoy, queremos entonces anunciar al mundo, que la comunión verdadera viene de Dios, porque es un Dios comunión, un Dios familia, y estamos llamados a prolongar su presencia en todos los ambientes donde vivimos, donde trabajamos.
Que el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo, acompañen nuestra vida
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
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