Meditación del día 23 de junio - Misioneros Digitales Católicos MDC
Portada » Meditación del día 23 de junio

Meditación del día 23 de junio

por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según san Marcos 4,35-41

Al atardecer de ese mismo día, les dijo: “Crucemos a la otra orilla”.
Ellos, dejando a la multitud, lo llevaron a la barca, así como estaba. Había otras barcas junto a la suya.
Entonces se desató un fuerte vendaval, y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua.
Jesús estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal.
Lo despertaron y le dijeron: “¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?”. Despertándose, él increpó al viento y dijo al mar: “¡Silencio! ¡Cállate!”. El viento se aplacó y sobrevino una gran calma.
Después les dijo: “¿Por qué tienen miedo? ¿Cómo no tienen fe?”.
Entonces quedaron atemorizados y se decían unos a otros: “¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?”.

Cruza a la otra orilla

1) Crucemos a la otra orilla: El misionero de lo cotidiano, como vos y yo, estamos llamados a ir más allá, a estar al lado del que nos necesita. No nos podemos estancar en un solo lugar y en una sola persona. Somos pastores de las ovejas y no podemos estar dando exclusividad a una sola, a la cual peina y despeina. ¡No! Hay que cruzar, ir al otro lado, porque hay otras ovejas que nos necesitan. Nosotros debemos llegar y no esperar que el otro venga. Tenemos que ir a buscar al hermano.

2) Se desató un fuerte vendaval: El cruzar a la otra orilla, el ir al otro lado, el misionar, implica también asumir riesgos, el riesgo de incluso perder la estabilidad. La evangelización también corre riesgo porque puede ahogarte y hasta hundirte. Hay que reconocer que muchos evangelizadores se ahogaron y hasta se les movió el piso, y algunos hasta se ahogaron. El cruzar orillas puede traer crisis, incluso de pensar que Dios está como dormido, porque no lo puedo escuchar. Por eso el misionero cotidiano debe ser valiente y prudente, pero no miedoso. Debe confiar en la oración.

3) Vino la calma: En este interrogar a Dios, Él actúa. Dios aprieta, pero no ahorca, aunque te deja muchas veces bien moradito. Porque Dios también te invita a tener fe. La vida cristiana es una constante lucha de fe, en donde vencerás tus crisis desde la fe y la confianza. Por eso Dios, en el transcurso de la vida, te va a poner signos en donde luego, con el tiempo, si miras atrás, te recordará que su mano estuvo junto a vos. Cruza la orilla que, aunque entre agua en tu vida para ahogarte, si confías y tenés fe, no te pasará nada. Anímate al desafío de cruzar porque quien no arriesga, no gana. ¿Y sabes? Jesús es el Emmanuel, Dios con nosotros. Algo bueno está por venir


Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC

Subscribe to get the latest posts sent to your email.

Artículos relacionados

Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia. Asumimos que está de acuerdo con esto, pero puede optar por no aceptarlas si lo desea. Acceptar Leer más

Privacidad & Políticas de Cookies

Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading