Evangelio según san Mateo 13, 54-58
Al llegar a su pueblo, se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados. “¿De dónde le viene, decían, esta sabiduría y ese poder de hacer milagros?
¿No es este el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son hermanos suyos Santiago, José, Simón y Judas?
¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?”.
Y Jesús era para ellos un motivo de tropiezo. Entonces les dijo: “Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia”.
Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.
Pocos milagros
1) ¿De dónde?: En tu vida y en la mía siempre habrá gente que nos cuestione y hasta me animo a decirte que personas cercanas a vos te cuestionarán y querrán ridiculizarte. Es por ello que tu vida y la mía implican trabajar sin esperar nada de nuestros cercanos. Aprende a reconocer que tienes que actuar con originalidad en tu vida y no con expectativas.
2) Tropiezo: Claro que también te sentirás dividido, entre los que te cuestionan, los que te juzgan, los que te atacan y también entre los que te defienden. Aquí es donde tenés que volver a vos y recordar que sos “hijo de Dios”. No te desanimes y aprende que harás mucho bien, pero también por ese bien muchos te cuestionarán y hasta te exigirán.
3) No pudo: La gente siempre es exigente. Siempre. Al mismo Jesús los familiares le exigen y no pudo hacer muchos milagros. A mí también la gente me exige. Tus cercanos y familiares siempre te exigirán y es como que siempre falta algo. Pero recordá que no podés hacerlo todo, es un trabajo mutuo. A veces los fracasos de tu vida no pasan por tus errores cometidos en sí, sino por la falta de compañía o de ganas de tus cercanos. Algo bueno está por venir.
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