Evangelio según san Juan 6, 60-69
Después de oírlo, muchos de sus discípulos decían: “¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?”.
Jesús, sabiendo lo que sus discípulos murmuraban, les dijo: “¿Esto los escandaliza?
¿Qué pasará, entonces, cuando vean al Hijo del hombre subir donde estaba antes?
El Espíritu es el que da Vida, la carne de nada sirve. Las palabras que les dije son Espíritu y Vida.
Pero hay entre ustedes algunos que no creen”. En efecto, Jesús sabía desde el primer momento quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar.
Y agregó: “Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede”.
Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo.
Jesús preguntó entonces a los Doce: “¿También ustedes quieren irse?”.
Simón Pedro le respondió: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna.
Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios”.
El Santo de Dios
1) Murmuraban: Siempre te criticarán y hasta incluso murmurarán y siempre, cuando hagas algo por los demás, a muchos de esos demás no los conformarás. El punto no es que murmuren, sino que te afecte lo que murmuran, y hasta des lugar a tu vida a que te duela. En hebreo murmurar significa “sacar maldad por la boca”. Es por tanto que, si das lugar a esa maldad, logras que ese veneno entre en tu vida y la afecte. Por tanto, escucha más tu interior y actúa por convicción, no para que los otros hablen o dejen de hablar.
2) Vida: En la vida espiritual podría reducir tres cosas a vivir: lo mucho que amaste, lo bondadoso que fuiste y la facilidad con la que dejaste ir cosas, personas o situaciones que no eran para vos.
Pero también la vida te enseña desde la fe que se puede caer y volverse a levantar y siempre vale la pena volver a empezar una y mil veces, mientras uno esté vivo. Acordate que derrotado es aquel quien deja de luchar y dejar de luchar es dejar de soñar. Por eso vivir una vida espiritual es el motivador para seguir soñando y viviendo con eternidad.
3) Seguimiento: Hay tres cosas en la vida que se van: el tiempo, las palabras y las oportunidades.
Por tanto, amigo, el seguimiento a Jesús es un decidirte en lo concreto y dejar de lado tantos proyectos y palabras, para asumir oportunidades. Date cuenta que muchos no siguen a Jesús porque no se animan a lo nuevo y a lo distinto; pero la clave es que tengas un encuentro con Él y estés convencido de que con Él todo lo podes lograr y podés salir adelante, incluso cuando todo el mundo te diga que estás perdido. Ahí está el verdadero discípulo. Algo bueno está por venir.
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1 comentario
Buenos días, todos los días te escuchamos desde Las Flores Pcia de Bs As. Pensamos ir a conocerte y escucharte el miércoles 4 a Benado Tuerto, queríamos consultarte si debemos sacar entradas, hora y todo lo relacionado para estar ahí. Gracias. Laura y Familia!!!!