Evangelio según san Lucas 6,1-5
Un sábado, en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y, frotándolas entre las manos, las comían.
Algunos fariseos les dijeron: “¿Por qué ustedes hacen lo que no está permitido en sábado?”.
Jesús les respondió: “¿Ni siquiera han leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros tuvieron hambre,
cómo entró en la Casa de Dios y, tomando los panes de la ofrenda, que sólo pueden comer los sacerdotes, comió él y dio de comer a sus compañeros?”.
Después les dijo: “El hijo del hombre es dueño del sábado”.
Estructuralismo
1) Atravesó: En esto refiere el caminar de tu vida. Atravesar y seguir, como lo hace Jesús en el evangelio de hoy, aunque te cueste. En esto tenés dos grandes enemigos que pueden complicarte la vida. Ambos están dentro de vos: la depresión y la ansiedad sofocante. La ansiedad sofocante es aquella ansiedad que paraliza, la que te llena de temor, te lleva a fantasear e imaginarte cosas que no son y empezar a sacar conclusiones cerrándote en ellas… eso mata tu vida y lleva a olvidarte de vos como ser libre y con proyecto a ser feliz. Por otra parte, está la depresión: la cual es distinta a la tristeza, ya que es un entristecerse sin motivos y cerrarse en un mundo de negatividad. Esto también rompe tu mirada a la vida. Ambos son extremos, que te los presento, pueden tocar tu vida y a la puerta de tu corazón. Cuídate la oración y los sacramentos que te van a ayudar a vencerlos.
2) No está permitido: Es lo que te hablaba recién: podés caer con la religión en algo estructurado o fanaticoide, en donde llegas a usar a Dios para tu propia estructura o para tu propia ansiedad o tu propia depresión. No te cierres a lo nuevo y aprende a solucionar tus necesidades pidiendo ayuda y sabiendo que siempre estaremos necesitados del otro. Jesús te invita a vivir la vida y que seas normal, natural y no estructurado al límite. Hoy Dios te propone solucionar tu hambre.
3) No se puede: Podemos caer en la tentación de ser como policías o aduaneros, donde todo lo remitimos al “se puede” o “no se puede”, y miramos incluso a los que nos rodean desde ahí. Ser de Dios implica caminar en la libertad y saber uno mismo asumir sus límites y sus necesidades, eso se llama madurez de vida. Comprender hasta dónde puedo y hasta dónde no, lo que yo puedo y lo que no puedo, eso es ser libre, eso es ser maduro, siendo simplemente vos. Algo bueno está por venir.
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