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Meditación del día 30 de noviembre

por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según san Mateo 4, 18- 22

Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que echaban las redes al mar porque eran pescadores.
Entonces les dijo: “Síganme, y yo los haré pescadores de hombres”.
Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron.
Continuando su camino, vio a otros dos hermanos: a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca con Zebedeo, su padre, arreglando las redes; y Jesús los llamó.
Inmediatamente, ellos dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron.

San Andrés

1) A orillas: Caminar te cambia la mirada y el modo de pensar porque salís de vos mismo y de tu mundo. Hay veces que tu vida se empieza a hacer un globo en donde dejas de lado otras realidades Nos puede pasar como iglesia incluso: en donde confundimos una iglesia activa con una iglesia llena de actividades y cuando una iglesia está llena de actividades no está abierta a los nuevos, sino que se genera un constante encuentro entre los mismos. Termina implosionándose más que expandiéndose. Es lo que puede pasarte en tu vida y también en tu familia. Cuando te cerrás o se cierran.

2) Síganme: El seguirlo implica una mirada madura porque seguirlo es caminar con autonomía hacia donde Jesus camina, pero no te hace dependiente de su vida. Hay veces que caemos en la actitud de buscar personas que nos generen dependencia para que nos den seguridad. Si te toca seguir a una persona por el solo hecho de que quieres que maneje tu vida, eso no se llama seguirlo, sino más bien se llama “sometimiento” y Jesus te invita a que lo sigas no a que te sometas.

3) Dejaron: En esta vida siempre hay toma de decisiones, pero también hay un antes y un después a cada cosa que uno decide. Si cortas con alguien pero después cada dos por tres te mensajeas, en el fondo no haces un corte, ni una cosa ni la otra. Aprende a trabajar con los cortes verdaderos, porque hay opciones que implican radicalidad en tu acción y sinceridad en tu función. Algo bueno está por venir.


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