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Meditación del día 16 de enero

por Pbro. Luis A. Zazano
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Evangelio según san Marcos 1,40-45

Se acercó a Jesús un leproso para pedirle ayuda y, cayendo de rodillas, le dijo: “Si quieres, puedes purificarme”.
Jesús, conmovido, extendió la mano y lo tocó, diciendo: “Lo quiero, queda purificado”.
En seguida la lepra desapareció y quedó purificado.
Jesús lo despidió, advirtiéndole severamente:
“No le digas nada a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega por tu purificación la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio”.
Sin embargo, apenas se fue, empezó a proclamarlo a todo el mundo, divulgando lo sucedido, de tal manera que Jesús ya no podía entrar públicamente en ninguna ciudad, sino que debía quedarse afuera, en lugares desiertos. Y acudían a él de todas partes.

De rodillas

1) Cayendo: No te niego que hay veces que uno se siente cansado y agotado de vivir. Hasta se cuestiona si hace bien las cosas. Estas crisis son normales, y me animo a decirte que necesarias, porque hacen de vos una luchador constante. No dejes de luchar, aunque muchas veces te dejen de rodillas. No dejes de apostar por tu vida y por tu modo de vivir aunque muchas veces te dejaron solo o sola. Hay mucha gente que te dejará de rodillas en el caminar de tu vida, pero solo de vos dependerá levantarte y volverte a levantar.

2) A nadie: Aprende a hacer las cosas de manera callada y prudente. Las cosas buenas hay que compartirlas, pero no publicarlas a todo el mundo. Porque no todo el mundo se alegra con las cosas lindas que te pasan. Capaz que publicas un hermoso viaje que estás haciendo a hermosos lugares de Europa y lo publicas para compartir tu alegría, pero mientras tanto en algún grupo de Whatsapp te deben estar criticando y destruyendo. Por tanto, no des alimento a personas que viven de envidias y que están desocupadas del vivir, por lo que tienen tiempo para ver otros vivires y despellejarlos a todo tiempo. Quien trabaja y se esfuerza no tiene tiempo para mirar otras vidas.

3) Despiertos: Seguramente hay momentos en que sientes el dolor y la soledad, pero no dejes de caminar por tu verdad. Aprende a vivir separado de las cosas para que las cosas que hay a tu alrededor no te abrumen. Aprende a ver los problemas desde afuera y no desde adentro. Es posible que muchas de las cosas que vives sean producto de no darte el tiempo para vos y buscar los momentos de tu calma. Algo bueno está por venir.


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