Evangelio según San Marcos 3,1-6
Jesús entró nuevamente en una sinagoga, y había allí un hombre que tenía una mano paralizada.
Los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si lo curaba en sábado, con el fin de acusarlo.
Jesús dijo al hombre de la mano paralizada: “Ven y colócate aquí delante”.
Y les dijo: “¿Está permitido en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?”. Pero ellos callaron.
Entonces, dirigiendo sobre ellos una mirada llena de indignación y apenado por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: “Extiende tu mano”. El la extendió y su mano quedó curada.
Los fariseos salieron y se confabularon con los herodianos para buscar la forma de acabar con él.
Dar vida
1) La mano paralizada: Cuánto debe haber sufrido este hombre, pero capaz que vos tengas las mismas características que él: A) sentirse un inútil: no podía usar su mano, tenía que depender. Es eso de sentirte una molestia para los demás, que te puede pasar. El no poder o no creer que se puede por sí mismo; no sabe para qué está y no elabora, no genera, no produce. B) sentirse dependiente: se hace dependiente de otros, constantemente necesita de la benevolencia de otros, pero no es así, sino que se la creyó que es así, porque vos podés ser una persona independiente, porque podés ver cuántas personas con muchos límites lograron tantas cosas. C) lástima: cree que quien lo ayuda siente lástima. Eso lastima y golpea… pero es producto de la cabeza de él, no es que sea así. Que estas características no te tomen a vos, porque si no hoy vos tendrías tu vida paralizada, más que tu mano. Que estas tres características no tomen tu corazón, tu alma, tu vida.
2) Mirada de indignación: Es la mirada que tiene Jesús ante aquellos religiosos comprometidos, porque son religiosos, pero no son humanos. Ahora me dirijo a vos, querido hermano o hermana comprometido con la Iglesia, a vos cura o religioso o religiosa, a vos del movimiento tal o cual, o de la institución tal o cual: ¡no nos deshumanicemos! Llevemos a Jesús, no tratemos mal a la gente, no usemos a la Iglesia como puesto de poder. No uses a la iglesia para ser un influencer. No nos aprovechemos de la Iglesia. No hagamos de la parroquia o del movimiento un programa de chimentos y de espectáculos. Estamos llamados a curar y salvar, no a herir y condenar. Espero que no sea muy tarde para que Jesús no nos mire así… como miró a estos tipos.
3) Extiende tu mano: Hoy extendé tu mano. Hay muchos que necesitan de tu ayuda y vos podés hacer mucho. Baja un poquito de ver tantas series en Netflix y aprovecha para ir a tomar unos mates con esa persona que está sola. Anda a dar una manito. Siempre hay alguien que te necesita, aunque sea para que le acompañes a pagar las cuentas del gas y de la luz. Hoy podés hacer mucho con tan poco, solo con ofrecerte a ayudar, vas a lograr grandes cosa. Algo bueno está por venir.
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1 comentario
Padre Zazano, le escribo desde Riohacha Capital del Departamento de la Guajira (Colombia), soy una fiel seguidora de sus enseñanzas a través de las redes que recibía del grupo de Emaus, eso es lo que se necesita que llevemos el evangelio al dia a dia de nuestras vidas y de nuestra cotidianidad, para aplicarlo y así de verdad podemos llegar a lo que Jesús tiene como META servir y practicar las obras de Misericordia.
Que la Stsima Trinidad bendiga su ministerio y conserve su corazon, La Virgen Maria lo cubra siempre con su Manto Maternal y san Jose con su vara aparte de su camino diario todo lo que no venga de la Providencia Divina. Muchas bendiciones.