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Meditación del día 7 de febrero

por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según san Marcos 6, 14-29

El rey Herodes oyó hablar de Jesús, porque su fama se había extendido por todas partes. Algunos decían: “Juan el Bautista ha resucitado, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos:
Otros afirmaban: “Es Elías”. Y otros: “Es un profeta como los antiguos”.
Pero Herodes, al oír todo esto, decía: “Este hombre es Juan, a quien yo mandé decapitar y que ha resucitado”.
Herodes, en efecto, había hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con la que se había casado.
Porque Juan decía a Herodes: “No te es lícito tener a la mujer de tu hermano”.
Herodías odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía,
porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. Cuando lo oía quedaba perplejo, pero lo escuchaba con gusto.
Un día se presentó la ocasión favorable. Herodes festejaba su cumpleaños, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea.
La hija de Herodías salió a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: “Pídeme lo que quieras y te lo daré”.
Y le aseguró bajo juramento: “Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino”.
Ella fue a preguntar a su madre: “¿Qué debo pedirle?”. “La cabeza de Juan el Bautista”, respondió esta.
La joven volvió rápidamente adonde estaba el rey y le hizo este pedido: “Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista”.
El rey se entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla.
En seguida mandó a un guardia que trajera la cabeza de Juan.
El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y esta se la dio a su madre.
Cuando los discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.

Lo respetaba

1) Tu identidad: El Evangelio nos habla de lo que Herodes oyó hablar de Jesús. Lo comparaban a Jesús. Hoy es bueno que puedas reflexionar en vos y ver si vos sos auténtico en tu vida. Porque si te andas comparando con otros, eso ya deja de ser auténtico y te lleva a una esclavitud. Esta vida acelerada que llevamos y en donde buscamos mantener imagen, nos lleva a perder nuestra propia identidad y nos vamos haciendo según el querer de otros, llevándote a una depresión tremenda y logrando en vos angustia, una angustia que te puede llevar a la ausencia de tu persona con vos mismo. Hacé como Jesús, mostrate como sos, sé auténtico, aunque eso tambiéntenga su precio.

2) Heridas: Es una mujer que odia. El odio siempre lleva a la muerte. Odiar es más que desear el mal a alguien, es desear que no viva, es destruir la vida del otro, pero antes destruís tu vida con el rencor y el remordimiento, en esa cuestión de no gustarte la vida y no disfrutarla, porque estás buscando destruir la del otro.

3) En bandeja: Es cuando en tu vida se te mete el poder y la venganza. Te hace perder la cabeza por cortarle la cabeza a la persona que no juega en tu equipo o no piensa como vos. ¿Cuántos de nosotros tachamos a gente que no piensa como nosotros? Por eso hoy, más que nunca, busca la paz en tu corazón y viví siempre en la verdad, que es ahí por donde va tu identidad de vida. Algo bueno está por venir.


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