Evangelio según san Marcos 6, 30- 34
Los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
El les dijo: “Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco”. Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer.
Entonces se fueron solos en la barca a un lugar desierto.
Al verlos partir, muchos los reconocieron, y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos.
Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.
Nos encontramos sin tiempo, pero la clave es darte el tiempo para vos
1) Tiempo para Dios: Es ese desierto en donde Jesús se encuentra con el Padre. Vos tenés que buscar ese desierto porque la gente te va a sofocar y siempre te va a poner sus cargas sobre tus propias cargas. Date ese tiempo para hablar con Dios y planear tu día con Él. Es darte el tiempo para que vos también descubras qué espera Dios de vos y qué le podés ofrecer vos a Dios.
2) Tiempo para vos: Cuando conseguís y aprendes a decir “no”, aprendes a cuidarte vos y cuidar tu vida. No gastes todos los cartuchos en el primer tiro. Tenés una vida larguísima y es lindo vivirla. Aprende a disfrutarla, a comerla despacio para ir descubriendo cada momento.
3) Tiempo a los demás: Es aprender a ponerte límites y aprender a ponerles límites a los demás, para que no te sofoquen. Porque el límite forma y clarifica en donde estás parado. “Todo tiene su tiempo”. Hay gente que te necesita, pero aprende a darle el tiempo que se merecen y que vos te merecés. Algo bueno está por venir.
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