Evangelio según san Juan 16, 5-11
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
“Ahora me voy al que me envió, y ninguno de ustedes me pregunta: ‘¿A dónde vas?’.
Pero al decirles esto, ustedes se han entristecido.
Sin embargo, les digo la verdad: les conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Paráclito no vendrá a ustedes. Pero si me voy, se lo enviaré.
Y cuando él venga, probará al mundo dónde está el pecado, dónde está la justicia y cuál es el juicio.
El pecado está en no haber creído en mí.
La justicia, en que yo me voy al Padre y ustedes ya no me verán.
Y el juicio, en que el Príncipe de este mundo ya ha sido condenado.”
Es necesario
1) Me voy: Hay veces que es necesario que nos distanciemos de ciertas personas y de ciertas realidades; no porque nos hagan daño, sino porque es sano no estar todo el tiempo con algo o con alguien, porque podemos llegar incluso hasta a obsesionarnos. Esa es la diferencia entre una relación madura y una relación inmadura. Porque el inmaduro genera dependencia. Sin embargo, quien genera una relación madura, da libertad.
2)Tristeza: La tristeza también es parte de la madurez, porque el soltar es necesario y experimentar el dolor de perder algo también es parte. Pero no es quedarse solo con la tristeza de lo que he suelto, sino saber que es perder para ganar. Lo que implica en tu vida es saber dejar algo para adquirir algo. La clave es asumir que la tristeza es momentánea.
3) Pecado: El no creer es no asumir, porque cuando tu vida se centra demasiado en vos, puede que llegues a perder lo esencial, que es la conexión con Dios. Aprende a mirar tu vida en conexión con Dios y desde Dios hacer conexión con los demás. El único pecado dominante que tenemos todos es la soberbia que, como dice san Josemaría: “es el pecado que muere dos días después que te enterraron”. Algo bueno está por venir.
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