Evangelio según san Lucas 24, 46-53
Jesús dijo a sus discípulos: “Así esta escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día,
y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados.
Ustedes son testigos de todo esto.”
Y yo les enviaré lo que mi Padre les ha prometido. Permanezcan en la ciudad, hasta que sean revestidos con la fuerza que viene de lo alto”.
Después Jesús los llevó hasta las proximidades de Betania y, elevando sus manos, los bendijo.
Mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo.
Los discípulos, que se habían postrado delante de él, volvieron a Jerusalén con gran alegría,
y permanecían continuamente en el Templo alabando a Dios.
Ascensión
1) Escrito: La vida tiene su proceso. Podrás tenerlo todo y hasta en la cabeza podrías tener la solución de todo lo que te pasa, pero a las cosas hay que pasarlas y saber respetar los debidos tiempos de lo que sucede.
A esto yo le llamo “nervio ciático espiritual” porque cuando yo lo sufrí me quedé duro. Me pusieron inyectable para calmar, pero el nervio solo se relaja con el tiempo. Por más medicamento que te pongas, necesitas de relax y de tiempo. Lo mismo en la vida, podrás quedar golpeado o dolorido, pero para que pase se necesita tiempo y relajarse un poco.
2) Naciones: Jesús nos sigue recordando que somos una Iglesia misionera y, por sobre todo, nos invita a salir y buscar al otro. Como Iglesia seguimos girando en lo mismo y en los mismos, es como que nos cuesta dejar que otros vengan, porque hasta nos da miedo que nos saquen nuestros puestos. El nuevo que venga puede sacarme de mi puesto, por lo tanto no lo dejo entrar. Ser misionero también es arriesgarse a perder los puestos o los cargos para dejar que el Espíritu siga soplando.
3) Bendijo: Somos personas que tienen que hacer el bien, porque bendición significa el que desea el bien y busca el bien. Por eso la tarea tuya y mía es hacer el bien y buscar el bien para los demás. Pidamos a Dios mirar a lo alto y saber que todos tenemos que hacer el bien. Algo bueno está por venir.
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2 comentarios
Padre Luis. Soy Carlos de Guatemala, tengo 66 añitos, pero de verdád, lo admiro y lo sigo. Es usted un tipazo. Me encantan sus mensajes y su manera tan “campeñana”. humilde, humana y acogedora que tiene al evangelizar y misionar en sus mini homilías. Muy sabio, prudente y “chispudo” (inteligente). Que mi Reina linda, mi Virgencita me lo siga guardando y fortaleciendo en su Apostalado. Es usted un excelente sacerdote y comunicador. Que Jesucito me lo guarde y lo llene de salud y Paz, al lado de la gente que lo quiere. Un abrazote grande.
Muchisimas gracias por todo lo que nos regala.