Evangelio según san Lucas 10, 38-42
Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa.
Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.
Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude”.
Pero el Señor le respondió: “Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas,
y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada”.
Lo recibió en su casa
1) Entró: No podés quedarte en la vereda de tu vida. Aprende a meterte un poco más en vos y en tu vida. Deja de estar dando vueltas o buscando a alguien que se convierta en el resolvedor de tu historia. Es como los jugadores “si no salís a buscar la pelota, nadie te la va a regalar”. Aprende a buscar lo que te hace vivir la vida y, por sobre todo, a guerrear por tu vida. No dejes que los logros de otros paralicen tu vida.
2) Sentada: Aprender a escuchar es un arte y, por sobre, todo es comprender que las cosas se resuelven desde el escuchar y desde el analizar las cosas. No podemos ser personas arrebatadas y pasionales para con nuestras vidas. Acordate: “el que se enoja pierde”. Hay que aprender a saber calcular los tiempos y las decisiones, pero toda decisión es producto de una escucha. Escuchar para decidir y decidir desde la escucha.
3) Marta: En ella vemos a esa persona súper activa y que se dedica a los demás, pero no para sí. Es por ello que mi pregunta de hoy es: ¿qué estás haciendo por vos? Porque sino tú hacer es solo búsqueda de complacer, y la tristeza llega cuando no obtienes lo que tanto hiciste por él o por ella. Que tú hacer sea producto de tu ser y no de tu complacer. Algo bueno está por venir.
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