Evangelio según San Mateo 13, 44-46
Jesús dijo a la multitud:
“El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.
El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas;
y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.”
Mientras estaban reunidos en Galilea, Jesús les dijo: “El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres:
lo matarán y al tercer día resucitará”. Y ellos quedaron muy apenados.
Al llegar a Cafarnaún, los cobradores del impuesto del Templo se acercaron a Pedro y le preguntaron: “¿El Maestro de ustedes no paga el impuesto?”.
“Sí, lo paga”, respondió. Cuando Pedro llegó a la casa, Jesús se adelantó a preguntarle: “¿Qué te parece, Simón? ¿De quiénes perciben los impuestos y las tasas los reyes de la tierra, de sus hijos o de los extraños?”.
Y como Pedro respondió: “De los extraños”, Jesús le dijo: “Eso quiere decir que los hijos están exentos.
Sin embargo, para no escandalizar a esta gente, ve al lago, echa el anzuelo, toma el primer pez que salga y ábrele la boca. Encontrarás en ella una moneda de plata: tómala, y paga por mí y por ti”.
El Reino
1) Buscar: En esta vida tenés que ponerte en acción. Nada se logra con esperar, y lo más complejo y difícil es “la incertidumbre”, el no saber qué pasará con tu vida y en tu vida. En el 2016, cuando tenía un cierto conflicto con mi obispo, entró en mí la incertidumbre. La incertidumbre me mataba, me acuerdo que me mandaron a la Parroquia de Fátima. Estaba encerrado, como encarcelado. El esperar que quien en ese tiempo era mi obispo decida qué pasaría conmigo, me mataba. Eso me llevó a la decisión de decir: “hasta acá llego, me voy a mi casa”. Necesitaba cuidar mi salud mental y mi integridad. Pasaban los meses y no sabía qué iba a pasar con mi vida. Por eso di un paso al costado y me fui. Primero, porque todos tenemos dignidad y hacer sentir al otro que tengo el mando de su vida no es cristiano. Segundo, porque todos tenemos una vida y no podemos dejar que se pudra. Ahí comprendí que en la vida uno debe estar en constante búsqueda.
2) Alegría: Cuando encontrás lo que te apasiona y motiva puede ser la puerta a muchas cosas en tu vida. Cuando encontré que mi carisma era la evangelización en el mundo digital, apareció en mí la creatividad y la pasión. Lo que te apasiona te alegra y te sana. Por eso, ponte en tu mente y en tu corazón a ver qué es lo que te apasiona y te hace ser, qué es lo que te hace sentir como un pez en el agua y te hace crear o generar.
3) Vende: No se puede tener todo en la vida, hay que saber renunciar a cosas o personas, pero para adquirir algo se debe dejar algo. La vida misma es como un negocio, antes de querer tomar a alguien o algo en mi vida debo ver lo que me costará y cuánto debo sacrificar. Porque no podés tenerlo todo en la vida. Algo bueno está por venir.
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