Evangelio según san Mateo 9, 18-26
Mientras Jesús les estaba diciendo estas cosas, se presentó un alto jefe y, postrándose ante él, le dijo: “Señor, mi hija acaba de morir, pero ven a imponerle tu mano y vivirá”.
Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos.
Entonces se le acercó por detrás una mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años, y le tocó los flecos de su manto,
pensando: “Con sólo tocar su manto, quedaré curada”.
Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: “Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado”. Y desde ese instante la mujer quedó curada.
Al llegar a la casa del jefe, Jesús vio a los que tocaban música fúnebre y a la gente que gritaba, y dijo:
“Retírense, la niña no está muerta, sino que duerme”. Y se reían de él.
Cuando hicieron salir a la gente, él entró, la tomó de la mano, y ella se levantó.
Y esta noticia se divulgó por aquella región.
Curar
1) Alto jefe: Me es curioso ver que en el catolicismo usamos los cargos como para tener un beneficio. La otra vez en Corpus Christi me tocó dar la comunión en la plaza en Tucumán, y cuando volvía alguien me dijo, deme la comunión porque soy del coro tal. Yo decía en mi interior “por más que sea el presidente de la nación o la abuelita de la montaña lo mismo le tengo que dar a Jesús Eucaristía, porque dio la vida por todos”. Hay veces que creemos que los cargos o los distintivos nos hacen más dignos de recibir a Jesús, cuando, en el fondo, Dios no mira los currículums sino el corazón y la disposición.
2) Se levantó: Hay veces que queremos sistematizar el evangelio y nos cae la pereza espiritual, y no tenemos ganas de levantarnos e ir a anunciar. Cuántas veces están los reclamos de que no consiguen cura que les bendiga la casa o hasta quién puede pasar a leer la lectura en la misa. Nos escondemos y hasta nos da pereza dar una mano al que se siente necesitado. Muchos aún no entienden que el evangelio es acción y actitud, más que ser policías dogmáticos.
3) Confianza: Tarde o temprano Dios te invita a confiar y saber esperar en Él. La oración y la vida espiritual son necesarias y, por ende, se debe buscar la capacidad de tener ese espacio con Dios y poder saber comprender que los tiempos de Dios no son los mismos que los nuestros. Confiar significa tener seguridad en ello. Pon tu seguridad en Dios y junto a Dios lograrás sanar lo que en vos está lastimado o muerto. Algo bueno está por venir.
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