Evangelio según san Mateo 13, 54-58
Al llegar a su pueblo, se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados. “¿De dónde le viene, decían, esta sabiduría y ese poder de hacer milagros?
¿No es este el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son hermanos suyos Santiago, José, Simón y Judas?
¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?”.
Y Jesús era para ellos un motivo de tropiezo. Entonces les dijo: “Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia”.
Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.
Su pueblo
1) Enseñar: Creo que en estos tiempos nos dimos cuenta que muchos quieren aprender y descubrir más de Jesús. Es por ello que no tenemos que dejar la formación y, por sobre todo, esa capacidad de seguir aprendiendo, porque en la vida todos los días aprendemos algo nuevo. Por ejemplo, ¿podrías decirme 5 cosas que aprendiste en este mes que pasó? Date la oportunidad de sacar aprendizajes de cada día y ver incluso los errores que cometiste como un punto para aprender.
2) Viene: Los prejuicios siempre estarán y son parte de nuestra sociedad. Hay gente que se maneja con prejuicios y hasta es capaz de dejar de lado grandes ofertas para su vida por no romper un prejuicio. Es por ello, que es importante que trates de romper con algo que es puro prejuicio. Capaz que aquello que no miras como oportunidad, por tu prejuicio, puede que sea tu motivador en la vida.
3) Tropiezo: Hay veces que no damos lugar a lo nuevo y a lo distinto. Es como que nos quedamos dando vuelta en nosotros mismos, sin ver que las oportunidades siempre están y son esenciales para descubrir que hay algo que yo puedo hacer por los demás. Hoy comprende que tu vida es caminar y todo caminar implica tropezarse, caerse, pero por sobre todo volver a empezar. Algo bueno está por venir.
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