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Meditación del día 31 de agosto

por Pbro. Luis A. Zazano
Lucas 14, 1.7-14 FB

Evangelio según san Lucas 14, 1, 7-14

Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente.
Y al notar cómo los invitados buscaban los primeros puestos, les dijo esta parábola:
“Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar, porque puede suceder que haya sido invitada otra persona más importante que tú,
y cuando llegue el que los invitó a los dos, tenga que decirte: ‘Déjale el sitio’, y así, lleno de vergüenza, tengas que ponerte en el último lugar.
Al contrario, cuando te inviten, ve a colocarte en el último sitio, de manera que cuando llegue el que te invitó, te diga: ‘Amigo, acércate más’, y así quedarás bien delante de todos los invitados.
Porque todo el que ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado”.
Después dijo al que lo había invitado: “Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez, y así tengas tu recompensa.
Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los paralíticos, a los ciegos.
¡Feliz de ti, porque ellos no tienen cómo retribuirte, y así tendrás tu recompensa en la resurrección de los justos!”.

Los puestos

1) Los primeros: Hay gente que para ser tiene que tener un cargo o un puesto. Eso no es un tema tan solo de avaricia, sino también un problema de identidad, cuando tu vida se reduce a buscar puestos o cargos para sentirte feliz puede que sea un gran problema a tu vida. La misma vida te enseñará que los cargos y los puestos son momentáneos, pero también son traicioneros porque te hacen vivir en una nube que tarde o temprano termina. Siempre recuerdo mis años de secretario de mi obispo, muchos me invitaban a comer y cenar, grandes asados, pero era por el cargo y no por lo que yo era o por quién era, por eso cuando perdí mi función también perdí esas “amistades”. Fíjate bien con quién te juntas, puede que los que se relacionan con vos sea por tu posición más que por quién sos.

2) Los últimos: Hay veces que los que trabajamos en la Iglesia caemos en los mismos vicios de algunos políticos, en donde nos queremos eternizar en cargos, gente que ya lleva más de 20 años en el consejo pastoral o en la catequesis o en lo que fuera. A mí me causa gracia que haya gente en puestos eclesiales desde que yo entré al seminario, cuando era apenas un muchacho de 19 años. Hay veces que nos gusta eternizarnos en cargos y no sabemos dar vuelta de página y poner un límite. Creo que es sano y saludable que pongas un basta, y puedas decir: “hasta aquí llego”, pero sin esperar que otro te lo diga o sin esperar victimizarte. Creo que en toda función uno tiene una fecha de vencimiento, por lo que es necesario que vos mismo puedas decir: “hasta aquí llego” o simplemente dar el paso al costado. Incluso en nuestra familia nos cuesta dar lugar a nuestros seres queridos. Lo más difícil es soltar, pero lo más complicado es cuando crees ser por lo que haces más que por lo que sos.

3) Inviten: Aprende a dar sin estar esperando nada, aprende a vivir sin estar cobrando que te devuelvan. Haz sin mirar qué tajada podés sacar. La misma vida es una lucha y vos tenés que proponerte a vivir más que andar buscando de quién vivir. No dejes que la vida se reduzca a que hagas cosas para luego pedir. Más bien vive y deja vivir. Algo bueno está por venir.


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