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Meditación del día 30 de septiembre

por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según san Lucas 9, 51-56

Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén
y envió mensajeros delante de él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaría para prepararle alojamiento.
Pero no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén.
Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron: “Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?”.
Pero él se dio vuelta y los reprendió.
Y se fueron a otro pueblo.

Se encaminó

1) El tiempo: Todo tiene su momento y el tiempo es sabio. Porque con el tiempo se nos van abriendo los ojos y vamos comprendiendo quién es quién. La clave de tu vida pasa por saber esperar y aprender a ver. Lo que se ve confuso hoy puede que se vea claro mañana, pero muchas veces el problema es que no queremos ver. Por eso, date esa oportunidad de ver las cosas con el tiempo, para que el tiempo te ayude a ver y comprender para decidir.

2) Jerusalén: Es importante saber que todos tenemos ese lugar o esa persona que es nuestro punto difícil o nuestro lugar donde sufriremos, pero para un bien. Hay decisiones que debes tomar y cosas que te llevan a llorar, pero para sonreir en un futuro. Hay decisiones que tenés que tomar y no podés dejar pasar. Una vez vistas y asumidas debes saberlas ejecutar y esa es tu Jerusalén, para luego saber resucitar.

3) Otro pueblo: Hay veces que la ira nos gana e implica irse de ese espacio o esa persona que nos quieren hacer mal o, simplemente, nos quieren ningunear. Aprende a salir de peleas inútiles o discusiones que no te llevan a nada. Recuerdo una vez que una persona me difamaba mal. Entonces recurrí a mi amigo abogado y me dijo “Luis, para qué querés iniciar algo que terminará muy mal o no termina nunca. Mejor quédate tranquilo y callado que el tiempo dirá y, por sobre todo, no le des el gusto, porque lo que quiso es herirte y hacerte sentir mal. Sé que te toca el orgullo, pero calla y espera, porque tu silencio y el tiempo actuarán”. Así fue, el tiempo llevó a la verdad y esta hermana quedó muy mal parada ante los demás. Por eso, es necesario que aprendas a esperar y no dejes que la ira te haga iniciar una guerra que capaz nunca va a acabar. Algo bueno está por venir.


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