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Meditación del día 4 de septiembre

por Pbro. Luis A. Zazano
Para escuchar

Evangelio según san Lucas 5, 1-11

En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret.
Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes.
Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca.
Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: “Navega mar adentro, y echen las redes”.
Simón le respondió: “Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré las redes”.
Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse.
Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.
Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: “Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador”.
El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido;
y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: “No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres”.
Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.

Para escuchar

1) La multitud: Cuando medito estas partes de la vida de Jesús me encanta ver cómo Él mantiene su identidad ante la multitud, una de las cosas más difíciles en estos tiempos, porque la gente nos puede hacer ser algo que no somos, o simplemente llevarnos a actuar como ellos quieren, dejando de ser nosotros. Hoy Jesús mismo nos recuerda que podemos andar en millones de cosas y con muchísimas personas, pero no podemos dejar de ser lo que somos y recordar la misión que tenemos en este mundo.

2) Limpiando: Nunca te olvides que, desde lo más ordinario de nuestras vidas, podemos llegar a lo extraordinario. Porque no es necesario que seas un fervoroso perteneciente a la institución para trabajar en nombre de Cristo, basta con la actitud de ayudar y de poder escuchar lo que Dios quiere de ti, para poder hacer una gran obra en los demás. En el trabajo cotidiano uno puede también evangelizar, hasta con un simple “cómo estás”

3) Aléjate: Me encanta esta parte del evangelio, porque Pedro se reconoce pecador y débil, pero Jesús le muestra esa cercanía, Jesús vino a buscar a todos, no a algunos. Por eso me entristece ver gente que parece que le encanta decir “te vas a ir al infierno”. Yo, que me siento un fariseo en recuperación, aprendí que Dios da oportunidad a todos. Porque verdad con caridad es justicia, pero caridad sin verdad y sin justicia es malentender la misericordia de Dios y sentirse en un autojustificar. Algo bueno está por venir.


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2 comentarios

Roxana Bontempo September 4, 2025 - 7:42 am Reply
Gustavo Aa Sacco September 4, 2025 - 9:13 am

Gracias cura!!
Como el Buen Dios se las arregla para tejer en nuestra vida con tanta paciencia y Amor !!!!!

Reply

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