Evangelio según san Lucas 12, 13-21
En aquel tiempo:
Uno de la multitud le dijo: “Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia”.
Jesús le respondió: “Amigo, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre ustedes?”.
Después les dijo: “Cuídense de toda avaricia, porque aún en medio de la abundancia, la vida de un hombre no está asegurada por sus riquezas”.
Les dijo entonces una parábola: “Había un hombre rico, cuyas tierras habían producido mucho,
y se preguntaba a sí mismo: ‘¿Qué voy a hacer? No tengo dónde guardar mi cosecha’.
Después pensó: ‘Voy a hacer esto: demoleré mis graneros, construiré otros más grandes y amontonaré allí todo mi trigo y mis bienes,
y diré a mi alma: Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe y date buena vida’.
Pero Dios le dijo: ‘Insensato, esta misma noche vas a morir. ¿Y para quién será lo que has amontonado?’.
Esto es lo que sucede al que acumula riquezas para sí, y no es rico a los ojos de Dios”.
Uno de la multitud
1) Dile: No sé si alguna vez te diste cuenta que las únicas personas que se enojan, cuando vos le pones límite, son las personas que se beneficiaron de vos. Por eso aprende a poner límite, aunque cueste y duela. Alguna vez me tocó dolorosamente decirle a alguien que consideraba amigo: “para mantener la amistad, no hagamos negocios”. Porque sabía que quería beneficiarse, y eso que le compraba unas cuantas maderas nada más… pero es necesario y sano poner límite, uno, para cuidarse, y otro, para darse cuenta con quién uno comparte.
2) Juez: Está la famosa anécdota de aquel psicólogo que estaba en la sesión grupal y tomó un vaso y preguntó a los de la sesión: ¿el vaso está medio lleno o medio vacío? Todos quedaron medio perdidos. A eso sumó otra pregunta: “¿cuánto pesa este vaso?”, y empezaron a decir: “200, 300 y 100 gramos”. Pero el psicólogo dijo: el peso absoluto no es lo importante, sino cuánto tiempo lo sostengo. Si lo sostengo un minuto al vaso el vaso no es un problema, si lo sostengo una hora me duele el brazo. El peso del vaso no cambia, pero cuanto más lo tengo en mis manos, más pesado se va poniendo. Por tanto, las preocupaciones, las presiones y el descontento son como el vaso de agua. Si pensamos en ellas un rato no pasa nada, si estamos dedicándole todo el tiempo a la misma preocupación entonces quedamos paralizados y golpeados, llevándonos a perder lo que nos hace felices. Sé que no es fácil, pero no es imposible.
3) Morir: Aprende a vivir el día a día y deja de estar todo el tiempo preocupado por lo material. Todo se da a su tiempo y aprende a vivir en el tiempo, porque por pensar en el futuro te olvidas de vivir el hoy y terminas lamentándote del pasado. Algo bueno está por venir.
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