Evangelio según san Lucas 18, 9-14
Refiriéndose a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, dijo también esta parábola:”Dos hombres subieron al Templo para orar: uno era fariseo y el otro, publicano.El fariseo, de pie, oraba así: ‘Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, que son ladrones, injustos y adúlteros; ni tampoco como ese publicano.Ayuno dos veces por semana y pago la décima parte de todas mis entradas’.En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se animaba siquiera a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: ‘¡Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador!’.Les aseguro que este último volvió a su casa justificado, pero no el primero. Porque todo el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado”.
Algunos que se tienen por justos
1) Los demás: Mira, la gente es linda y es buena cuando es simple. Es cuando sabe querer y cuando toca sin romper. Las personas buenas, que saben querer, no van a poseer ni a manipular, solo busca compartir y crear algo con el otro y aportar a la vida del otro. Siempre desde lo respetuoso y algo que te haga sentir que podés ser vos sin ser destruido o aniquilado por el otro o incluso por una institución. Esto lleva a tener mucha paciencia y mucha comprensión en el otro y en los otros. Pero el miedo y la inseguridad te hacen caer en controlar y dejar marcado en la vida del otro que vos estás. Eso no buenos, porque la clave es dejar huellas, pero apenas perceptibles y presentes.
2) Fariseo: Dentro de seis meses o bien tendrás seis meses de progreso o seis meses de excusas. Por eso fíjate que el tiempo se pasa, ya estamos a dos meses de terminar el año y la pregunta es: “¿Hiciste lo que te planteaste para este año?”. No puede ser que siempre estés con actitud farisea, buscando medirte y buscar culpables. Tampoco podés dejar el barco de tu vida ante el primer fracaso vivido. Aprende a vivir con lo que sos y deja de buscar ser algo que no sos. Deja de vivir disimulando y no busques siempre el disimulo.
3) Distancia: Marco Aurelio decía: “Si querés ser una buena persona, prepárate para la ingratitud”. Por tanto, nosotros estamos llamados a gozar de Dios y buscar a Dios en todo lo que hacemos. No vivas buscando el aplauso o que la gente te dé fama o éxito. El mayor éxito de tu vida es tener un corazón con paz y saber que hiciste las cosas como Dios te pide que las hagas. Actúa con prudencia y reza con paciencia para que las cosas se den a su tiempo y que la gente se quede con el fin y no con el medio. Algo bueno está por venir.
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