«Yo soy el camino, la verdad y la vida»
Evangelio según San Juan 14,1-12
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
“No se turbe su corazón. Crean en Dios y crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, se lo habría dicho, porque me voy a prepararles un lugar. Cuando vaya y les prepare un lugar, volveré y los llevaré conmigo, para que donde estoy yo estén también ustedes, y a donde yo voy, ya saben el camino.”
Tomás le dice:
“Señor, no sabemos a dónde vas. ¿Cómo podemos saber el camino?”
Jesús le responde:
“Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocieran a mí, conocerían también a mi Padre. Ahora ya lo conocen y lo han visto.”
Felipe le dice:
“Señor, muéstranos al Padre y nos basta.”
Jesús le replica:
“Hace tanto que estoy con ustedes y no me conoces, Felipe. Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí? Lo que yo les digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre que permanece en mí, él mismo hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, crean a las obras.
En verdad, en verdad les digo: el que cree en mí también hará las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre.”
Palabra del Señor
Transcripción de La Voz del Pastor del 3 de Mayo de 2026
En este primer domingo de mayo seguimos caminando con Cristo. Hoy es el día de la Exaltación de la Santa Cruz; Pero además, hoy es el día de oración por la reconciliación de todos los colombianos.
Los ojos del Señor
están puestos en quien le teme,
en los que esperan en su misericordia
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre.
Durante estos domingos de la Pascua, el Señor nos ha dicho varias cosas sobre sí mismo, sobre su identidad y su relación con nosotros. Nos ha dicho: “Yo soy el buen pastor”. Además, nos ha dicho: “Yo soy la puerta”. Y hoy nos dice: “Yo soy el camino, la verdad y la vida“.
No tenemos que buscar en otra parte. Es la persona de Cristo, es el Evangelio, es su presencia en la Eucaristía, es su presencia en la comunidad la que le da sentido a la ruta de cada uno de nosotros.
Por eso quiero invitarlos a que contemplemos el rostro de Cristo, a que lo escuchemos, a que lo busquemos; y en los discernimientos que tengamos que hacer en nuestra vida en este mes de mayo, pongamos siempre la pregunta:
“Señor, ¿tú qué harías si estuvieras en mi lugar?”
Y Él nos ha dicho, como al apóstol:
“El que me ve a mí ve al Padre”, porque Cristo es el rostro misericordioso del Padre, habitando, caminando y produciendo salvación en cada uno de nosotros.
Que el Señor en este mes de mayo nos bendiga y acompañe, y que el amor de la Virgen María sea fortaleza y alegría para cada familia.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
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