«Vende todo lo que tiene y compra el campo»
Evangelio según san Mateo 13, 44-46
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
«El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo.
El Reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas, que, al encontrar una de gran valor, va a vender todo lo que tiene y la compra».
Palabra del Señor
Transcripción de La Voz del Pastor del 26 de Julio de 2026
El Papa León nos convoca en este domingo a la Sexta Jornada Mundial de Oración y de Cercanía con los Abuelos y las Personas Mayores.
Tenemos abuelos y personas mayores en nuestras familias. Por eso, recordemos la frase que el Santo Padre ha elegido para esta jornada: «Yo no te olvidaré», Dios que le dice a su pueblo, tomada del profeta Isaías (cf. Is 49).
«Yo amo tus mandatos
más que el oro purísimo;
por eso aprecio tus decretos
y detesto el camino de la mentira».
Tomemos la parábola del tesoro escondido en el campo. ¡Qué bella figura! Es el capítulo 13 del
Evangelio según san Mateo. Jesús, el Maestro de las parábolas, nos está hablando del Reino de los cielos.
El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo. Cuando alguien descubre ese tesoro, se llena de alegría y hace lo mismo que el campesino de la parábola: va, vende todo lo que tiene y compra ese terreno, porque ha encontrado el verdadero tesoro.
El tesoro único, por el cual vale la pena cambiarlo todo y ponerlo en el primer lugar de nuestra vida, es Dios.
Y Dios está en el corazón de las personas. Si miramos a los demás a los ojos, si los contemplamos como hermanos y hermanas, hombres y mujeres, aun cuando pensemos distinto, descubriremos el tesoro del Reino presente en lo profundo del corazón de cada persona.
Incluso en quienes han cometido errores muy graves, permanece esa dignidad, porque todos fuimos creados a imagen y semejanza de Dios.
El tesoro es Dios. Hay que custodiar ese tesoro. Hay que cuidarlo en nuestra familia.
El tesoro es Dios. Hay que descubrirlo en toda la humanidad y custodiarlo.
El tesoro es Dios. Hay que descubrirlo durante este domingo y a lo largo de esta semana en el corazón de cada uno de nosotros, para cuidar ese tesoro que el Señor nos ha confiado.
Somos una vasija de barro, somos un campo de tierra, pero Dios está en medio de nosotros.
Con esta certeza, comencemos esta semana y vivamos con la alegría del campesino que encontró el tesoro escondido.
Que el Señor nos bendiga y nos acompañe, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
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