Nuestra Señora de los Treinta y Tres, patrona de la República Oriental de Uruguay
Hoy, la Iglesia celebra la fiesta de Nuestra Señora de los Treinta y Tres, una advocación mariana venerada por los católicos de la Bienaventurada Virgen María.
La imagen de la llamada Virgen de los Treinta y Tres es una pequeña talla de madera de la Inmaculada Concepción procedente de los talleres de las Misiones Jesuitas guaraníes, de 36 centímetros de alto, realizada en cedro americano durante la primera mitad del siglo XVIII. Según antiguos relatos, la imagen llegó al actual territorio de Uruguay a una estancia llamada La Calera, donde fue instalada a la intemperie, desde donde acompañaba la vida y trabajos de los habitantes del pueblo del Pintado, llamado hoy Villa Vieja.
Cuenta la historia que la pequeña imagen dio inicio a la primera evangelización de la margen oriental del Río Uruguay. La Virgen de los Treinta y Tres, resume la cultura hispánica, la fe católica y la cultura guaraní labrada por manos indias.
En el año 1779, Antonio Diaz, un indio de Santo Domingo de Soriano, ubicó la imagen en una Capilla de su propiedad que era atendida por los Jesuitas en el pueblo del Pintado. En 1790 la Capilla fue elevada a viceparroquia y erigida en parroquia en 1805.
Tiempo después, hacia el año 1809, debido a las precarias condiciones de vida en el Pintado, la población entera se trasladó y fundó la Villa de San Fernando de la Florida a orillas del río Santa Lucía. Guiados por su Cura Párroco, el Pbro. Santiago Figueredo, los vecinos decidieron llevar con ellos la imagen mariana que había guiado la vida y quehaceres de sus antepasados.
A la pequeña imagen de la Inmaculada Concepción se la asocia históricamente con la Gesta Libertadora de Uruguay. En abril del año 1825, treinta tres orientales desembarcaron en las costas de Agraciada para iniciar las guerras de independencia y en junio se dirigieron a la Villa San Fernando de la Florida para declarar la asamblea soberana. Al llegar, los asambleístas se encaminaron espontáneamente a visitar la imagen de María Santísima y pusieron a sus pies sus ansias de libertad.
El 25 de agosto del mismo año, los integrantes de la Asamblea de la Florida declararon la independencia de Uruguay. Al finalizar, los constituyentes se dirigieron a la parroquia para poner la patria bajo la protección de la Madre de Dios. Ante esta pequeña imagen de la Inmaculada Concepción se celebró la primera Misa por la patria, se cantó el Te Deum y los asambleístas presentaron la bandera tricolor. Por esto, a partir de ese momento, el pueblo la comenzó a llamar “La Virgen de los Treinta y Tres”.
En el año 1857, el segundo jefe de los Treinta y Tres, el Gral. Manuel Oribe, quien luego fuera presidente de la República, le ofrendó a la Santísima Virgen una corona de oro. Luego, en 1925, un grupo de mujeres orientales regaló sus joyas para donar una nueva corona a la imagen.
En 1961 la imagen recibió la Coronación Pontificia rubricada por el papa san Juan XXIII, a pedido de los Obispos uruguayos junto al Gobierno Nacional. Un año más tarde, el sumo pontífice la declaró la Patrona de la República Oriental del Uruguay. El 8 de mayo de 1988 el Papa Juan Pablo II consagró a Uruguay a Nuestra Señora de los Treinta y Tres.
En la actualidad, la imagen de la Virgen de los Treinta y Tres es venerada en la Catedral Basílica de la ciudad uruguaya de Florida y su fiesta se celebra con la presencia de miles de peregrinos, religiosos y religiosas que acuden a celebrar a la Madre de Dios en una gran fiesta popular. En el día que celebramos a María Santísima, en su advocación de Nuestra Señora de los Treinta y Tres, le rogamos que interceda ante Dios para que en nuestros hogares florezcan la religión y todas las virtudes cristianas, porque algo bueno está por venir.