“Ven a mi y te daré toda clases de bienes”
Hoy 12 de mayo, celebramos el día de san Pancracio. Un joven que, a sus 14 años, dio testimonio de fe con su propia vida en el altar del martirio, por declararse creyente de nuestro Señor Jesucristo.
Según la tradición, Pancracio nació en Frigia, antigua región de Anatolia, actual Turquía, en el año 290, d.C. Su padre fue un noble pagano, falleció cuando Pancracio era un niño, por lo que estuvo a cargo de su mamá. A los 14 años quedó huérfano y fue llevado a Roma por su tío Dionisio. Allí, tuvieron contacto con un criado cristiano que los evangelizó. Así conocen el cristianismo y se convierten. Fueron bautizados y recibieron la comunión. Enseguida se despojaron de muchas posesiones en favor de los pobres. En la conversión al cristianismo, Pancracio encontró sentido a su vida, ese sentido profundo de su existencia lo transformó de tal manera, que su vida encontraría la auténtica verdad, la auténtica libertad, el auténtico amor en Cristo y en Su vida unida a la suya. Por eso no tuvo ningún temor de entregarla, sabiendo que eso significaría pasar por la pascua del Señor.
En aquellos tiempos, en emperador Diocleciano, decretó una persecución contra los cristianos. Pancracio fue denunciado y arrestado por las autoridades romanas por negarse a renunciar a sus creencias cristianas, ya que él continuaba afirmando que creía en la divinidad de Cristo y que deseaba ser siempre su seguidor y amigo. Fue llevado ante el emperador, quién ofreció perdonarle la vida, si renunciaba a su fe, pero Pancracio se negó y lo condenó a muerte.
En el lugar del martirio, Pancracio se arrodilló, levantó los ojos y las manos al cielo, dando gracias al Señor porque había llegado ese momento.
En este día, Señor, te pedimos por intercesión de san Pancracio, poder dar testimonio de fe con nuestras acciones cotidianas y regalarnos la gracia de imitarlo en su coraje, para decirle al mundo que creemos en Cristo y que buscamos vivir según sus enseñanzas. Porque algo bueno está por venir.
Fuente: Aciprensa