«Ven, Espíritu Santo, y llena los corazones de tus fieles»
Evangelio según San Juan
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si me aman, guardarán mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que les dé otro Paráclito, que esté siempre con ustedes, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; ustedes, en cambio, lo conocéis, porque mora con ustedes y está en ustedes.
No los dejaré huérfanos, volveré a ustedes. Dentro de poco el mundo no me verá, pero ustedes me verán y vivirán, porque yo sigo viviendo. Entonces sabrán que yo estoy en mi Padre, y ustedes en mí y yo en ustedes. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».
Palabra del Señor
Transcripción de La Voz del Pastor del 10 de Mayo de 2026
En este domingo, queremos abrazar a todas nuestras madres, las que están enfermitas, las que están sanas, las que son mayores, las que son jóvenes. Y queremos orar por aquellas que están caminando con nosotros en la vida, y aquellas que caminaron y ahora están descansando en la paz eterna. Feliz día. Feliz domingo de las madres.
Los que temen a Dios,
vengan a escuchar,
les contaré lo que ha hecho conmigo.
Bendito sea Dios,
que no rechazó mi súplica
ni me retiró su favor.
El Señor Jesús nos está prometiendo directamente y con mucha claridad la presencia amorosa del Espíritu Santo. Es presencia poderosa de la tercera persona de la Santísima Trinidad.
El Espíritu Santo fue protagonista de la Iglesia en sus primeros comienzos y en la misión.
Así lo muestra el libro de los Hechos de los Apóstoles que hemos escuchado en estos domingos en la primera lectura. El Espíritu Santo hace parte de nuestra vida de bautizados. Hemos sido sumergidos en el amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Conozcamos el Espíritu, invoquemos el Espíritu, dejemos que participe en todas las decisiones y en todos los caminos de nuestra vida, en el trabajo, en la vida familiar, en la vida social. El Espíritu Santo desde la diversidad de dones nos lleva a la comunión como pueblo de Dios.
Que el Espíritu siga conduciendo su vida en este tiempo y que nuestras madres, a quienes agradecemos el don de la vida, siempre acompañadas por el Espíritu Santo, tengan una palabra oportuna, de ternura, de maternidad, de acompañamiento, de amistad y de sabiduría para que podamos nosotros conducirnos en la vida según la voluntad de Dios.
Ven, Espíritu Santo, y llena los corazones de tus fieles.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
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