Evangelio según san Juan 15, 9-11
Jesús dijo a sus discípulos:
«Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor.
Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.»
El amor del Padre
1) Los he amado: Una vez le pregunté a un amigo de la adolescencia qué opinaba del término “católico”, ya que él se declaraba agnóstico, no le va ni le viene que Dios existe. Me dijo: “No te va a gustar lo que te voy a decir”. Le contesté: “Vos decime” y él me dijo: “Ser católico es alguien que se cierra en su manera de pensar, enemigo de todo y opuesto a todo y, si no piensas como él, te condena y hasta incluso te manda al infierno”. Ahí comprendí que tal vez somos la única biblia que alguien va a leer. También comprendí que hay católicos y cristianos que no pueden convivir con gente que piensa distinto a ellos. Hasta entró el odio y la grieta, porque es “O crees lo mismo que yo, tenés que tener la misma devoción que yo y ser del mismo grupo que yo, o te vas a meter en la otra vereda”. Hablamos de unidad en la Iglesia, mas condenamos al que piensa distinto. O coincidimos o te difamo. Incluso si sos de los carismáticos y yo soy del Opus Dei o si vos sos de Hakuna y yo de los legionarios. Los cristianos nos hemos olvidado de usar la gracia que es tratar con amor, incluso si piensan distinto de mí. La gente nos ve más como administradores de culpa y condena al infierno que dispensadores de gracia.
2) Permanezcan: Somos tan dispensadores de culpa que viene a nosotros gente destruida y, en vez de consolarla, le decimos: “Estás pagando el pecado”. Y Jesús nunca hizo eso. Jesús nunca dividió entre nosotros y ellos, pecadores y santos. Él busca a todos. Hasta nosotros nos permitimos murmurar sobre todos, disfrazando que defendemos la doctrina de la Iglesia a fin de convertir a la gente en “los otros”. Voy aprendiendo que yo no soy el Espíritu Santo y que los otros no están equivocados y yo en lo correcto. A mí no me toca convertir a la gente, eso es el Espíritu Santo quien lo hace. Es equívoco decir: “Yo voy a cambiar la vida de tal o cual persona o yo le voy a salvar a tal persona”. Eso sería erróneo y arrogante decirlo mi parte. Nosotros no somos personas que tenemos que salvar a la gente. Mi única tarea y tu única tarea es amar a las personas y aceptarlas.
3) Ustedes: Hay veces que somos tan soberbios que, cuando conocemos a alguien, creemos tener la obligación de convertir a esa persona en católica y que vaya a misa todos los días y que cumpla todas las normas de piedad y de golpe. Nosotros somos comunicadores de la buena noticia, no somos porteros de la entrada de un departamento VIP. Cuando el pecado se vuelve más importante que el pecador, estamos errados. Es curioso, Dios nos invita a su fiesta que es la eternidad, pero nosotros, en vez de meternos en la fiesta y disfrutar de su gracia, nos quedamos en la puerta como patovicas y vamos viendo a quién dejamos entrar y a quién no, quién tiene tarjeta de invitación y quién no. Nosotros anunciamos la “buena nueva”, porque es anunciar fe a todos por igual. La ley, cuando entra dentro de la religión, dice: “Este no puede entrar por esto, por esto y por esto”. La espiritualidad y la vida cristiana en sí es descubrir la gracia y el término que dejó Jesús para que permanezcamos en Él es “Ámense los unos a los otros como yo los he amado”. Algo bueno está por venir.
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4 comentarios
Hola padrecito Luis, Pablo es mi nombre, queria agradecerle sus comentarios evangelicos, y pedirle usted que tiene mas intimo conocimiento de la fe y encuentro con Jesus, si podia hablar un poco mas acerca de la alegria y sonrisa de Jesus, y especificamente cual es la buena nueva que Cristo trajo al mundo. Perdon mi ignorancia pero tengo esa inquietud, alegria y buena nueva. Bendecido jueves! Oro por usted
Padre Luis,
quería darle las gracias de una manera muy sincera por las meditaciones que comparte cada mañana. En mi casa ya se volvieron parte importante del inicio del día. Apenas las recibo, las envío al grupo de mi familia (19personpas) y muchos las escuchan antes de salir de casa o en camino al trabajo.
Y creo que eso pasa porque usted tiene una forma muy especial de hablar de Dios: cercana, honesta y real. A veces uno escucha mensajes muy correctos, pero que no logran tocar tan profundo. En cambio, sus reflexiones se sienten como una conversación sincera, sin tapujos, diciendo verdades que muchas veces necesitamos escuchar. Usted habla con una humanidad y una claridad que hacen que uno se identifique, reflexione y quiera mejorar.
Gracias porque en medio de tantas voces y tanto ruido, sus palabras traen paz, conciencia y esperanza. Se siente que no habla desde la teoría, sino desde la verdad de la vida misma, y eso llega muchísimo al corazón.
Dios lo bendiga y le siga dando ese don tan bonito de tocar vidas con algo tan simple y tan poderoso como una reflexión honesta cada mañana. Saludos desde Bogota Colombia, Familia Bohorquez
Hermosa y muy fuerte definición…. No por
Ello muy real…..
Podemos llegar a ser “patovicas “ de la fe!!!!!
Dia 37 para mi, y ayer me paso algo muy curioso y solo se me quedo en la mente, fui a la casa de unos amigos y llegamos antes, con mi pareja, que los demás invitados. Trajimos bebidas, regalito para el cumpleañero y nos sentamos luego empezaron a caer los demás invitados y ahí es cuando observe el trato que tenían hacia los demás y la diferencia con nosotros, ahí cuando uno en la atención del momento, sin celular sin nada mas que la atención es cuando ves la realidad de las personas, su corazón, su trato. Tal vez en otro momento no me hubiera dado cuenta, pero bueno, entender que las personas aunque sean diferentes o nos traten diferente nosotros tenemos que tener en cuenta que nuestro corazón siempre tiene que estar libre de cosas feas y solo entender que la persona es otra, con sus cosas lindas y sus cosas no tan lindas. Gracias gracias.