Señor Jesús, aquí estoy frente a Ti, reconociendo tu presencia real y viva en la Hostia Santa. En este silencio, donde el tiempo parece detenerse, quiero entregarte mi voluntad y mis deseos más profundos.
Señor, Tú conoces las distracciones y las preocupaciones que asaltan mi mente y mi espíritu. Te pido que no permitas que quede atrapado en lo superficial o pasajero. Ayúdame a distinguir lo que es eterno de lo que es efímero.
Mírame, Señor, y transfórmame. Dame un corazón abierto a tu Palabra y dispuesto a vivir según tu verdad. Que tu voz sea una semilla que eche raíces en mi alma.
¡Señor, qué bien se está aquí! Que este encuentro me transforme y que al salir lleve conmigo el sabor de tu eternidad.
Amén
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.