El hermoso encuentro místico mariano
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos+
líbranos, Señor, Dios nuestro+
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración Inicial
San Cayetano, intercede por nosotros ante el Señor, para que no nos falte el pan de cada día, ni el trabajo digno que honre nuestra vida. Tú que ayudaste a tantos necesitados con caridad y humildad, mira nuestras necesidades espirituales y materiales, y ayúdanos a vivir en paz, fe y esperanza. Amén.
Lectura bíblica del tercer día:
“Te doy gracias, Señor, de todo corazón y proclamaré todas tus maravillas” Salmo 9, 2
Grande fue la devoción de Cayetano a la Virgen María. De ella escribe: “Le debo mi gratitud, ya que son muchas las pruebas que tengo recibidas de su amor”. Ese enorme amor, de forma especial transforma la vida de Cayetano la noche de Navidad de 1517. Mientras oraba profundamente ante el pesebre en la Basílica de Santa María la Mayor, en Roma, la Santísima Virgen María se le apareció. En un gesto de inmensa ternura, la Madre de Dios colocó al Niño Jesús directamente en los brazos del humilde y extasiado sacerdote.
Esta experiencia mística, quedaría sellada en el corazón de este gran santo, a quién se le suele presentar con el Niño Jesús en brazos.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de san Cayetano en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración Final
Glorioso san Cayetano, concédenos que no olvidemos que cuanto hagamos a un hermano se lo estamos haciendo a Cristo. Que tratemos de imitar, como tu hiciste, la vida de los apóstoles en su desprendimiento y dedicación al servicio de la fe, y que pongamos siempre nuestra confianza en Dios, que es amor y es padre. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén +