“Cuánta necesidad de la misericordia de Dios tiene el mundo de hoy”
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración Inicial
Maestro divino, tú que nos has dicho que lo que pidamos al Padre en tu nombre se nos concederá, envíanos tu Espíritu Santo para sacar fruto de este momento de oración; que nuestra mente, corazón y voluntad vayan en sintonía con lo que nuestro Padre nos pide. Y, a ejemplo de san Juan Pablo II, nuestro hermano y apóstol tuyo, no temamos en abrir de par en par el corazón para recibirte en nuestras vidas. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén
Lectura bíblica del sexto día:
“Tú, Señor, eres bondadoso y sabes perdonar; ¡grande es tu misericordia para los que te invocan!” Salmo 86, 5
San Juan Pablo II escribió la primera encíclica, en la historia de la Iglesia, dedicada a la Divina Misericordia. Así mismo, introdujo en la Liturgia de la Iglesia, la Fiesta de la Divina Misericordia el primer domingo después de Pascua. Y finalmente, consagró a todo el mundo a la Divina Misericordia, para que en ella la humanidad entera encuentre la salvación y la luz de la esperanza. Pidió en repetidas ocasiones que los cristianos se conviertan en verdaderos apóstoles, testigos de la verdad de la fe, porque afirmaba: “Nada necesita el hombre tanto como la Divina Misericordia. Ese amor que quiere bien, que compadece, que eleva al hombre por encima de su debilidad hacia las infinitas alturas de la santidad de Dios”.
Para la Iglesia y para el mundo entero, fue un signo indudable la fecha de su muerte, que coincidió con la víspera de la fiesta de la Misericordia, el sábado 2 de abril de 2005, cuando la Iglesia celebraba ya litúrgicamente esta gran fiesta. De este modo, san Juan Pablo II nos indicaba otra vez, como si fuera a título de testamento, aquello que es lo más esencial para la Iglesia y para el mundo. El camino de la esperanza pasa por el conocimiento de la misericordia de Dios, el abandono a Él y la caridad ejercida a los demás.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de san Juan Pablo II en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración Final
San Juan Pablo II, con tu intercesión protege a las familias y a cada vida que brota en la familia. Ruega por el mundo entero, todavía marcado por tensiones, guerras e injusticias. Tú te opusiste a la guerra invocando al diálogo y sembrando el amor. Ruega por nosotros para que seamos incansables sembradores de paz. Amén
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén +