“El santo rosario es el escudo para nuestra alma y boleto de entrada para la gloria eterna”
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración inicial
Padre de bondad y misericordia, fuente inagotable de vida y felicidad, te pido, por intercesión de san Pío de Pietrelcina, me concedas ser semejante a él: sencillo y humilde, libre y alegre, pobre y laborioso.
Porque confío en tu amor y en tu gracia, hoy te ofrezco libremente cuanto soy y cuanto tengo, deposito mi pasado en tu misericordia, encomiendo mi fututo a tu providencia y me quedo tranquilo tratando de vivir un día a la vez.
Te entrego mi memoria, mi inteligencia y mi voluntad. Te consagro mis fuerzas y mis límites, tómame como soy y haz de mí, como hiciste del padre Pío, un buen cristiano y un honrado ciudadano que te alabe sirviendo a mis hermanos. Amén
Lectura bíblica del noveno día:
“Se alejó de nuevo a orar, repitiendo las mismas palabras” Mateo 14, 39
El padre Pío solía decir: “Amen a la Virgen y recen el rosario, porque su rosario es el arma contra los males del mundo de hoy. Todas las gracias dadas por Dios pasan a través de la santísima madre. Para entrar al paraíso se requiere algo muy importante, hay que contar con un billete de acceso a la Santísima Virgen. Si esto se consigue, lo hemos conseguido todo. Ella es la puerta del cielo y el billete que te permite el ingreso al cielo es el santo rosario”.
El padre Pío consideraba a la Virgen especialmente como madre, la madre de Jesús y después la madre nuestra, decía: “¡Cuántas veces he confiado a esta madre las penosas ansias de mi corazón agitado y cuántas veces me ha consolado en mis grandes aflicciones! Al no tener ya a mi madre en esta tierra de angustias, no puedo olvidar que tengo una muy amada y misericordiosa en el cielo. ¡Pobre madrecita mía, cuánto me quiere, lo he llegado a comprobar muchas veces…!
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de san Pío de Pietrelcina en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final
Haz, Señor, que la memoria del padre Pío y su enseñanza, estén presentes en nuestras mentes y nos inspiren pensamientos y propósitos de santidad. Y a ti, padre Pío, nos dirigimos con filial confianza. Bendice, padre Pío, a nuestras personas, nuestras familias, nuestros seres queridos. Tú, el “santo de los estigmas”, que has conocido el dolor y la soledad del corazón, reconforta al que sufre, al que está solo, al que tiene el corazón en pena. Tú, guía y maestro de tantas almas en el camino de la salvación, enséñanos la vía de la santidad y ayúdanos a cumplir siempre la voluntad del Señor. Amén
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. +