A la casa del padre
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración Inicial:
Santo Domingo Savio, queremos aprender de ti a ser obedientes en lo que nos corresponde, caritativos con los demás, puros en pensamientos, palabras y acciones.
Danos valor en las dificultades y ayúdanos a confiar siempre en la misericordia de Dios.
Que, como tú, podamos encontrar alegría en lo sencillo y consuelo en la oración. Amén.
Lectura bíblica del noveno día:
“Estimada es a los ojos del Señor, la muerte de sus santos” Salmo 116, 15
San Juan Bosco era el santo de la alegría. Un día, los alumnos lo vieron extraordinariamente triste. Era que se alejaba de su colegio, el más amado y santo de sus alumnos: Domingo Savio. Los médicos habían dicho que se encontraba demasiado débil para seguir estudiando, y que tenía que descansar en la casa de sus padres. Al despedirse de sus compañeros, les dijo: “Adiós, recen por mí. Nos veremos donde siempre estaremos con Dios”. Domingo estaba preparado para partir a la eternidad.
Murió muy joven, a los quince años, en 1857.
Alcanzó en pocos años, lo que a muchos les lleva toda una vida; dejarse transformar por el amor de Dios. Su ejemplo nos impulsa a vivir con más propósito, a luchar por ser luz en medio de la oscuridad.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de santo Domingo Savio en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración Final
Santo Domingo Savio, ayúdanos a vivir con alegría el amor a Dios, a nuestros padres, maestros y amigos.
Que podamos imitarte en la búsqueda de la santidad sin temor, convencidos de que también nosotros podemos llegar al cielo, siendo jóvenes, humildes y alegres. Amén.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén +