Por las almas tibias e indiferentes
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración inicial
Oh, Dios eterno, en quien la Misericordia es infinita y el tesoro de compasión inagotable, vuelve tu mirada bondadosa y aumenta tu Misericordia, para que, en momentos difíciles, no desespere ni me desaliente, sino que, con gran confianza, me someta a tu santa voluntad, que es el amor y la Misericordia misma. Amén.
Lectura bíblica del noveno día:
“Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura” Mateo 6, 33
Santa Faustina escucha la solicitud de Jesús: “Hoy, tráeme a las almas tibias e indiferentes y sumérgelas en el abismo de mi Misericordia. Estas almas, son las que más dolorosamente hieren mi Corazón. Por su tibieza e indiferencia, mi alma sintió inmensa repugnancia en el Huerto de los Olivos. Ellas fueron las que me hicieron gritar: “Padre, si es posible, aparta de mi este cáliz”. Para ellas, la última esperanza de salvación será recurrir a mi Misericordia”:
Padre Nuestro, derrite esos corazones helados en el fuego de tu amor ardiente, para que ellos también glorifiquen para siempre tu infinita Misericordia.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de la Divina Misericordia en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final
¡Oh, Jesús Misericordioso! Te doy gracias por tus innumerables bendiciones y gracias. Que cada latido de mi corazón sea un himno nuevo de agradecimiento a Ti.
Oh Dios, gracias por tu gran Misericordia, por no tomar en cuenta mis errores. Mi alma es todo un canto de adoración a tu divina Misericordia. Amén.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. +