Las almas del purgatorio
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración inicial
Oh, Dios eterno, en quien la Misericordia es infinita y el tesoro de compasión inagotable, vuelve tu mirada bondadosa y aumenta tu Misericordia, para que, en momentos difíciles, no desespere ni me desaliente, sino que, con gran confianza, me someta a tu santa voluntad, que es el amor y la Misericordia misma. Amén.
Lectura bíblica del octavo día:
“ÉL dará la vida eterna a los que por su constancia en la práctica del bien, buscan la gloria, el honor y la inmortalidad” Romanos 2, 7
Jesús le hace a santa Faustina el pedido por las almas del purgatorio. “Hoy hija, tráeme a las almas que están en el purgatorio y sumérgelas en la profundidad de mi Misericordia. Que los torrentes de mi sangre, apacigüen las llamas en que se abrazan. Todas estas almas me son muy queridas. Tú tienes todo el poder de darles alivio. Haz uso de todas las indulgencias de mi Iglesia y ofrécelas por ellas. Si supieras los tormentos que padecen, ofrecerías por ellas, continuamente tus oraciones y así las deudas que tienen con mi justicia se aliviarían”.
Padre Eterno, introduce en el seno de tu corazón misericordioso a las almas del purgatorio. Que el manantial de tu sangre y agua que brotó de tu corazón, apague las llamas purificadoras para que, también allí, el poder de tu Misericordia sea glorificado.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de la Divina Misericordia en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final
¡Oh, Jesús Misericordioso! Te doy gracias por tus innumerables bendiciones y gracias. Que cada latido de mi corazón sea un himno nuevo de agradecimiento a Ti.
Oh Dios, gracias por tu gran Misericordia, por no tomar en cuenta mis errores. Mi alma es todo un canto de adoración a tu divina Misericordia. Amén.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. +