El maestro de oración que lo plasmaba en sus obras
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración inicial
Ven Espíritu Santo, Espíritu del Padre y del Hijo, Espíritu de verdad y de amor. Ven a habitar mi memoria, ven a iluminar mi inteligencia, ven a fortalecer mi voluntad. Condúceme a la verdad plena, Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Lectura bíblica del octavo día:
“Porque el Señor tiene los ojos puestos sobre los justos y los oídos atentos a sus oraciones” 1 Pedro 3, 12
Para santo Tomás de Aquino no había dualidad ni oposición entre la oración y el estudio, como no lo había entre la oración y la contemplación: su estudio era oración, y su oración era estudio. Estudiaba y oraba siempre, salvo un tiempo breve para el descanso. Se dice bellamente de él: “Oraba como si nada tuviera que esperar de su trabajo y trabajaba con la misma aplicación que si la oración no pudiera bastarle para llegar a la ciencia más perfecta”.
Santo Tomás antes de ponerse a estudiar, enseñar, escribir, recurría a la oración en secreto, con frecuencia deshecho en lágrimas. Si tenía alguna duda, interrumpía su trabajo mental para acudir nuevamente a sus plegarias. Por tal comportamiento, santo Tomás llegó a afirmar que su sabiduría no procedía ni de su ingenio ni de su estudio, sino que la suplicó a Dios por medio de la oración.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de santo Tomás de Aquino en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final
Señor, que inspiraste a santo Tomás de Aquino para que usando su inteligencia iluminara las mentes de los creyentes con el fruto de su reflexión teológica, te pedimos que, a ejemplo tuyo, crezcamos en el conocimiento del único Dios verdadero. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. +