A fines de mayo, una marea de jóvenes se instaló en la ciudad de Rosario (Santa Fe, Argentina) para celebrar y vivir su fe en Dios. Misioneros Digitales Católicos charló con el Padre Reiunaudo, un joven sacerdote que fue protagonista y testigo del evento.
A sus veintisiete años, Jorge Reinaudo está desandando sus primeros pasos como sacerdote. El joven, oriundo de la ciudad de Río Cuarto, provincia de Córdoba, que fue ordenado cura en septiembre del año pasado, participó entre el 25 y 27 de mayo del II Encuentro Nacional de Jóvenes que tuvo lugar en Rosario (Santa Fe) y al que asistieron 18 mil personas. De eso, del desafió pastoral que los jóvenes representan para la Iglesia Católica y de llevar el mensaje del Evangelio a las redes sociales, conversamos con él.
– ¿Qué balance haces del Segundo Encuentro Nacional de Jóvenes que tuvo lugar en Rosario, Argentina, a fines de mayo?
– Yo volví fascinado del II Encuentro Nacional de Jóvenes. Por la participación, por la gran convocatoria. También por la preocupación de los jóvenes de querer tener un rol significativo en la pastoral. De tener ganas de renovar, de transformar verdaderamente la historia. Y eso fue algo que para mí es muy llamativo y que lo pude celebrar y vivir con mucha alegría. Hay cosas para mejorar, pero en términos generales fue un excelente encuentro de jóvenes.
– ¿Cuál fue tu rol y cómo lo viviste personalmente?
– Fui como artista -así me llamaron- aunque a uno le gusta hablar de evangelizador. Tenía un momento para trabajar, junto al músico y catequista Pablo Martínez, la temática de la evangelización en las redes digitales. Pudimos hacerlo. Además, tuve un momento en el escenario donde invitaba a los jóvenes a descubrirse como protagonistas. Lo viví apasionadamente, lleno de la cercanía de los jóvenes, Encontrándome con algunos que conocía por la pastoral digital pero no conocía sus caras; con los que pude compartir varios momentos. Momentos, encuentros, que me llenaron de amor, verdaderamente. Fue muy lindo compartir con tantos jóvenes.
– Leer que participaron cerca de 50 mil jóvenes impacta, pero ¿no puede ser una foto que confunda, porque después en muchas parroquias no se ve esa presencia?
– En realidad 50 mil participaron en los actos masivos. En el encuentro en sí participaron 18 mil jóvenes. Y si uno lo ve a nivel país, son pocos. El primer encuentro de jóvenes, en el año 1985, convocó a más de 100 mil. Hoy 18 mil. Y si pensamos que nuestro país ha crecido en términos de población, se podría decir que es un número alarmante. Uno no quiere ser anacrónico o querer medir la historia, pero en su momento los jóvenes eran una prioridad pastoral. Hoy más bien es una urgencia trabajar por ellos. Puede ser muchos que no logramos entender la realidad de nuestros jóvenes. Preferimos anularlos o decirles que no tienen salida. Que están perdidos, que no vale la pena trabajar con ellos. Creo que es un gran desafío para nosotros, para los sacerdotes. Y por otro lado veo que quien experimenta la fuerza de la juventud tiene ganas de comprometerse con ellos.

Pablo Martinez, Padre Jorge Reinaudo y un joven asistente al evento tomándose un “selfie”
– El lema del encuentro fue “Con vos renovamos la historia”. ¿Qué historia?
– Creo que la historia que necesita ser renovada es la de nuestras vidas. Tienen que ser renovadas nuestras comunidades, los ánimos, la evangelización. Los jóvenes tienen que ver mucho en esto porque en ellos uno descubre la fuerza, el ímpetu de querer hacerlo. A veces, a los que somos más grandes nos cuesta mucho tomar la iniciativa. Ellos son los que explotan ante cualquier realidad. Ponen muchas ganas, trabajo, horas. La fuerza de la juventud es lo que necesita nuestra iglesia.
– El primer encuentro nacional de jóvenes fue en 1985, ¿Pasarán otros 33 años para la realización del tercer encuentro?
– Considero que no va a tener que pasar tanto tiempo para que volvamos a tener, experimentar otra juntada de jóvenes. Pero hay que tener en cuenta que a nivel organizativo son sumamente difíciles. Yo estuve observando la organización y realmente es algo muy grande. Por la cantidad de gente que está involucrada y la responsabilidad que implica un evento de este tipo.
– ¿Qué esperas del próximo Sínodo Arquidiocesano de Córdoba y del de obispos que se realizará en Roma, en octubre, enfocado en los jóvenes?
– De un encuentro a modo de sínodo lo que espero es que no sólo se escuche a los jóvenes, sino que también les pidamos que nos enseñen. Porque hay muchas cosas que ellos viven y que están muy lejos de lo que nosotros celebramos desde nuestra fe. Hay modos de celebrar de los jóvenes que están muy lejos de lo que nosotros celebramos. Y es raro porque Jesús está cerca de ellos. Entonces me pregunto si no seremos nosotros los que estamos lejos de Dios cuando estamos lejos de los jóvenes. Es un desafío muy grande. Creo que los sínodos deberían de algún modo escuchar y pedirles a los jóvenes que nos enseñen a usar las redes sociales, a evangelizar, a acercarnos a ellos. Que nos enseñen a trabajar con los niños, a cuidar a los ancianos. Creo que ellos tienen un montón para enseñarnos. Parece que tendríamos que llamarlos sínodos de los jóvenes, para que sean los jóvenes los que armen camino hacia una nueva evangelización.

Asistentes al II Encuentro Nacional de la Juventud en Rosario, Argentina
– ¿Tenés pensado ir al Encuentro Mundial de Jóvenes en Panamá en enero del 2019?
– Más que pensado es un sueño ir a Panamá. Sería maravilloso encontrarme con miles de personas a las que les envío mi pastoral del evangelio joven, pero por ciertos límites no puedo acceder a los costos que tiene un viaje de esta magnitud. Entonces tendré que verlo a la distancia. Pienso que es mi momento para participar de algo así pero por ahora es imposible. Veré si consigo una beca, pero no es tan simple.
– Hace unos años en Brasil, el Papá invitó a los jóvenes a hacer lío en las diócesis. ¿Qué clase de lío?
– El lío al que nos invitó el Papa en Brasil es a revolucionar las estructuras que no sirven, que ya no van. Hace unos años era impensado que un joven evangelizada por las redes sociales; porque incluso eran vistas como algo malo. Hoy la Iglesia tiene que asumir su rol en las redes sociales. Porque es una realidad. Hay que asumir realidades en donde los jóvenes han comenzado a hacer lío. Yo, como sacerdote, he tenido que hacer de las redes sociales un lugar para evangelizar, porque descubrí que los jóvenes estaban ahí y no podía estar lejos de ellos.
– ¿Por qué para ti son importantes las redes sociales a la hora de mostrarle Dios a los jóvenes?

El Padre Jorge Reinaudo dirigiéndose a los jóvenes
Por varias razones. Por ejemplo, el 71 por ciento de los usuarios de Instagram tienen entre 16 y 34 años. Y hoy un desafío pastoral para los obispos en Argentina es llegar a los jóvenes de entre 15 y 35 años. Un rango de edad que ofrece un poco de resistencia a la fe. Y curiosamente estos jóvenes están en Instagram. Hoy las redes sociales son un lugar, no un espacio físico, donde se reúnen miles, millones de jóvenes, y para mí poder ofrecer un contenido que los jóvenes aprovechen, es hacer que participen en su vida de fe. Hoy, no puedo tener a un joven cinco horas rezando frente al sagrario en la parroquia; pero si tengo un joven que está con su teléfono cinco horas encendido. Entonces tengo que tener algo para que a su teléfono también llegue Dios.
– ¿Qué caminos, modos de vivir la fe la, tiene que ofrecer la Iglesia a los jóvenes?
– Pienso que la Iglesia no tiene que imponer, porque también nosotros hemos ayudado a que los jóvenes dividan su vida. A que celebren su vida como joven por un lado y que por el otro vayan a la iglesia. Creo que la Iglesia debe ayudar y acompañar a los jóvenes para que vivan su fe desde su ambiente. Que vivan su fe en una previa el viernes a la noche, en un boliche, en su facultad que muchas veces es atea. Desde las circunstancias que le toquen vivir. Cuando no tienen ganas de sentarse a estudiar, cuando están tristes o se pelean. Ahí tienen que vivir su fe. La Iglesia los tiene que ayudar a que encuentren su camino. Para que vean que la Iglesia no es la inquisición sino que es su casa. Que en su casa ellos se van a sentir cómodos.
– Siendo un sacerdote joven, ¿qué consejo le darías a tus colegas mayores a la hora de dirigirse a los jóvenes?
– No me considero capacitado para darles un consejo a mis colegas mayores, pero lo que me dice mi experiencia es que el compartir con los jóvenes, el estar con ellos, no darles un tema. Al contrario, que ellos lo den, sentarse a atrás con ellos, ir a cebarles un mate, son gestos muy bonitos de humanidad que nos han enseñado y que los jóvenes aprecian un montón. Porque nos tienen como una figura de autoridad por más que nosotros no la tengamos tan clara. Creo que lo importante en lo que hagamos y les propongamos a los jóvenes, consigamos convertirlos en protagonistas. Esto no lo entendemos, porque como pensamos que la juventud no reacciona, vamos y les damos las cosas hechas. Y cuando uno se las da hechas, los jóvenes no tienen reacción. No la asumen y no van a tomar protagonismo. Ellos tienen que ser quienes piensen las ideas, quienes prediquen sus retiros, quienes acompañen en la catequesis. Ellos tienen que crear el contenido. Porque tienen mucha capacidad.
– La última pregunta: ¿Cómo están siendo tus primeros tiempos como cura?
– Mis primeros meses como sacerdote son sumamente intensos. El domingo al finalizar el encuentro nacional de jóvenes lloraba porque descubría cuánto me ha dado Dios en tan poco tiempo. Algunos dirán que va o voy rápido o lento. Creo que Dios da las cosas de un modo por algo. Porque yo no acelero procesos de nada. Comparto con alegría con los jóvenes y descubro esto que explota. Que el corazón de los jóvenes está lleno de cosas bonitas y que quieren y se desviven por compartirlas. Lo vivo con mucha intensidad, como un llamado muy profundo de Dios a seguir sus pasos y a compartir, estar, enseñarles a los jóvenes que son el presente de la historia y no el futuro. Que les han mentido cuando les dijeron que son el futuro, ellos son el presente. Que están llamados a ser protagonistas ahora. Como les decía el Papa: ellos tienen que poner toda la fuerza para descubrir estos nuevos caminos.
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.