Inicio Familia Testimonios de Familias Invencibles – Romy y Emilio (2)

Testimonios de Familias Invencibles – Romy y Emilio (2)

por Elena Fernández Andrés
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EMILIO: Como decía Romy, antes no creía. Más o menos a los 20-21 años realicé un Seminario de Vida y me convertí al Señor. Él cambió mi vida. Dio un giro total: cambié amistades, cambié todo y empecé a servirle. Teníamos un grupo de oración de jóvenes y nos conocimos en una Misa llevando las ofrendas. Con el tiempo nos hicimos novios y pensamos después en casarnos, venir a España para poder tener una vida mejor y todo centrado en el Señor. Pero durante un tiempo no lo vivimos así, hasta que fuimos al Encuentro de Familias Invencibles.

En nuestra familia siempre ha habido momentos de dificultad. Ya estamos cerca del Señor, pero siempre es un combate. Y más aún con los chicos que van creciendo y ahora entrando en la adolescencia. Es complicado y siempre necesitamos que el Señor nos enderece el camino, nos guíe nuevamente, nos ayude, retome nuestra vida, retome nuestra familia. Por ejemplo, con nuestro hijo mayor: fue una Gracia que pudiera entrar en el seminario menor. Primero empezó de forma externa a vivir los retiros. Íbamos un fin de semana cada dos semanas. Y después nos dijo que quería entrar. Nos sorprendió porque fue dejar amigos, dejar su círculo social. A él le costaba mucho hacer amigos y tenía un grupito que era bueno. Para nosotros fue una bendición porque le ayudó mucho en su vida espiritual y en su carácter, le ayudó mucho también a centrarse. Estuvo dos años y lo dejó aunque sigue discerniendo, pero en ese lapso de tiempo entró su hermano. Seguimos buscando la voluntad de Dios, seguimos buscando servirle y lo que Dios nos muestre, lo que Dios haga. Estamos siempre en sus manos y siempre necesitamos de Él. También necesitamos de un grupo de hermanos, hacer comunidad, no estar solos y poder ir caminando.

ROMY: la entrada de nuestro hijo al seminario fue algo muy bueno que nos ocurrió. Abrió un nuevo mundo a nuestros ojos al compartir con otras familias cuyos hijos también están en discernimiento. Ya no pedimos por las vocaciones sin conocer, sino de una manera nueva. Cómo se necesita esa oración para ese día a día de tantos chicos, en este caso adolescentes, que en su vida hacen un alto y buscan ese llamado a lo que el Señor quiera. Eso nos ha permitido también participar más activamente en la parroquia y así nuestros hijos pueden servir de esa manera al Señor. Ellos saben tocar la guitarra y aprovechamos para participar en el coro, han acolitado en la Misa… Si queremos seguir al Señor, tenemos que hacer las cosas para el Señor, ¿no? 

Y en el grupo de familias la bendición es tener un espacio donde reunirse con otras familias. Estamos iniciando todavía, pero es una bendición muy grande. Nuestros hijos también se ven implicados en ella y en algunas oportunidades nos han apoyado con la catequesis. Se animan y lo vemos como una Gracia del Señor especial, pues el servir alienta también en sus vidas ya que para servir hay que entregarle un poquito a Dios y orar, hablar con Él. 

Últimamente algo que nos está ayudando y acercando al Señor es poder reunirnos por la noche. Un día determinado de la semana le toca a un miembro de la familia. Rezamos una decena del rosario pero también nos pedimos perdón por lo que hemos pasado en el día. En pedirse perdón o aclarar algo podemos comprender que el corazón de un adolescente es muy frágil pese a la coraza que se ponen. El sentir un abrazo, una palabra de perdón es muy sanador y une. Y eso para mí es el mayor regalo, porque eso acrecienta mi amor hacia los hijos y hace verlos de otra manera. Siendo humanos pedimos al Señor que nos dé luz y no queremos separarnos de Él. Queremos que esté en nuestras vidas. 

EMILIO: el que se encarga de llevar la oración ese día, lleva la bendición de la mesa, lleva el Ángelus y, al final del día, esta oración en que nos pedimos perdón y damos gracias a Dios por el día. 

ROMY: para quien lea esto, compartirles que es importante que en su oración incluyan la oración por las familias. La necesitan y es donde más el enemigo ataca. Y es donde más se necesita porque es el inicio de un crecimiento en la fe: vivir en la familia con la sencillez de poder hablar de Jesús como si hablaras de algo muy cotidiano, es lo mejor. Es tenerle presente a Él en todo momento. 

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1 comentario

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Martín noviembre 20, 2019 - 3:47 pm

Qué importante es leer estos artículos, así como esforzarse todos los días por conocer y ejercer la voluntad del padre. Gracias por compartir

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