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10 Minutos con Jesús. Hoy: La construcción.

por 10 Minutos con Jesús

Mientras nos preparamos para el nacimiento del Niño Dios, compartimos una de las meditaciones que difunde el equipo de 10 Minutos con Jesús. El equipo de 10 minutos con Jesús está conformado por sacerdotes y laicos de EE.UU, México, Inglaterra, España, Colombia, Kenya, Filipinas, que hacen posible que miles de personas de todo el mundo pasen 10 minutos diarios de conversación con Jesús a través de WhatsApp, Spotify, Telegram, Instagram, YouTube, Ivoox, Podcast de Apple, Google Podcast

Señor mío y Dios mío. Creo firmemente que estás aquí; que me ves; que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi Guarda,  interceded por mí. Ven señor, no tardes.

Series americanas

No sé si te has fijado alguna vez en que muchas series americanas cuentan la vida de profesionales apasionantes y de riesgo: los policías de Nueva York, los paramédicos de Los Ángeles, los bomberos de Oklahoma o los cuerpos de élite de Chicago. A mí me gustaría que hicieran una serie también de profesiones muy nuestras, tipo los alicatadores del Mississippi, los encofradores de Cincinnati o los fontaneros de Salt Lake City. Es que hoy la cosa va de la construcción. Somos hoy oyentes de unas palabras tuyas, Señor, sobre la edificación de nuestra casa. Comienzas hablándonos así: “No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos; sino el que hace la voluntad de mi padre que está en los cielos, y además el que escucha estas palabras mías y las pone en práctica. Se parece a aquel hombre prudente que edifico sobre roca. El que no las pone en práctica pues se parece al que el que edificó su casa sobre arena. Verás al  primero cuando cae la lluvia, se desbordan los ríos y sobre los vientos, pues la casa aguanta. Y el otro, el que lo hace sobre arena, pues se derrumba. Esta historia es seria y no entrarán en el reino de los cielos los que digan “Señor, Señor”, sino los que cumplan la voluntad de mi padre”.

No sólo es cuestión de rezar

Es decir, no estamos aquí para sentir cosas, que se nos ponga la piel de gallina o vivir experiencias bonitas en nuestra oración. Sólo cantar y por eso sentir mi alma llena del amor de Dios. ¡Ojo! Digo esto sin ningún tipo de acritud. Porque además lo dice San Agustín: “el que canta reza dos veces”. ¿Me entendéis? No basar nuestra casa en el sentimiento a la hora de rezar. Porque no mirará el Señor las oraciones o los salmos cantados con brillo en los ojos, sino que quizá nos preguntará: “¿Has vivido como mi hijo? ¿Puedo reconocer en tu vida que lees y procura es vivir la vida del Hijo de Dios? Y responder: “Yo quiero vivir tu vida”. Claro que sí. Cumplir la voluntad de mi padre Dios. Yo quiero ser como tú. Lo importante Señor es cumplir tu voluntad. Jesús,  lo que quieres de mí cada día es que fundamente mi vida en ti, Señor. Que seas mi roca.

Encontrar la palabra de Dios

Yo creo que Dios habla mediante muchos medios. Te digo algunos sitios donde también puedes encontrar la palabra de Dios para ti. Por supuesto, en La Biblia. Ahí podemos descubrir la palabra, para mí, porque tengo que hacer la mía. Hay que rumiarla, como ya sabemos. Otro sitio son los santos, que nos traducen al Siglo 21 la Palabra. La han vivido. Son la palabra de nuestro Señor encarnada. Por supuesto en la eucaristía, delante del sagrario. Ponerte sin nada, siendo tú mismo delante del Señor, sin decir nada. En presencia suya contemplándolo y dejando que te contemple. También en tu conciencia. La conciencia es también un medio por el que Dios te habla. Tú conciencia cuando te recrimina. O  tú conciencia cuando te aplaude lo que has hecho. Y también tú inteligencia. No lo olvides. Nuestra inteligencia es chispazo de Dios. Y ante los sucesos, ante la vida, tu inteligencia, también tu razonamiento, te puede ayudar a descubrir lo que Dios quiere. Y no olvides nunca que descubrir lo que Dios quiere de ti no se traduce directamente en hacer cosas que produzcan beneficios religiosos o paz  en el alma: Por supuesto la paz en el alma es una consecuencia de tener a Dios dentro. Pero no rezamos para sentirnos mejor. No rezamos solo para conseguir cosas. La principal oración como ya nos explicaron hace tiempo es la adoración.

Dos imágenes

Mira estas dos imágenes de La Biblia. En el Génesis se nos propone la imagen de una escalera que baja del cielo invitando al hombre a ascenderla. Más adelante en este mismo libro, los hombres levantan la Torre de Babel tratando de llegar a Dios. En la primera el sujeto es Dios. En la segunda el sujeto es el hombre. La primera introduce en la santidad de Dios. En la segunda se desarrolla la soberbia del hombre. Mi ilusión Señor debe ser en la oración descubrir lo que tú quieres enviarme cada día. No lo que yo tengo que hacer. La persona que no tiene ningún interés por descubrir lo que tú quieres para ese día, no se le ocurre ver en lo que vive, sea bueno o malo, un don o una maravilla tuya. Solo sabe que a veces aquello no es lo que quería ni como lo tenía él planeado. Y usará todas sus armas para que las cosas sean como él piensa que es mejor: Y entonces de manera casi obsesiva, encerrado ahí en su individualidad, en su oración solitaria y su interés, repetirá machaconamente con oraciones, con misas ofrecidas, con rosarios, con penitencia para que se  haga lo que él desea. Es cierto Señor que tú no dijiste “¡Pedid y se os dará¡”. Con esa insistencia y machaconería de la viuda ante el juez injusto. Pero también tú nos dijiste que buscásemos la voluntad del padre y el reino de Dios y su cumplimiento. A ver si te pasa, te puede pasar, que un Padrenuestro lo rezas sin problema; porque ahí pide  el pan de cada día y que perdone nuestras deudas y que nos libre del mal. ¡Fantástica oración! Pero ¿y un gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo y contestamos como era en un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos? Que no te pase que digas: ¿qué sentido tiene esta oración? No pido nada.  Como comprenderás, no pretendo con esta idea decirte que no hay que pedir o explicarte en estos 10 minutos cómo es y debe ser la oración perfecta. Lo que sí me gustaría es que tú y yo nos diésemos cuento que nos queda aún mucho. Que la oración no es pedir solo. Que no es estar un rato a ver si siento o no siento a Dios. O escuchar o leer unos buenos consejos. Es algo enormemente maravilloso.

Jesús, guía mi vida

Solo quiero decirte;  y decirle a nuestro Jesús,  que quiero que sea él el que guíe mi vida.  Señor, que me dé cuenta de lo que quieres de mí. Que esté atento. Y por supuesto que mis ratos de oración no te estorbe mucho. No estorbe la acción del Espíritu Santo en mi alma. Te doy  gracias, Dios mío,  por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en este rato de oración. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Para hacer tu voluntad. Madre mía inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi Guarda, interceded por mí.

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